Mostrando entradas con la etiqueta claudia huergo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta claudia huergo. Mostrar todas las entradas

30 de enero de 2021

Claudia Huergo, 3 poemas 3 (de La boca del monte)


Fotografía de Evelyn Bencicova


Nuestro primer paisaje fue el monte
aunque por ese entonces no lo llamábamos así.
Paisajes eran otras cosas
postales coloridas, paseos de gente feliz.

Si tuviera que dibujar al monte
empezaría contando por su boca
diría:
la boca del monte
tiene dientes
como espinas,
se alimenta de pedazos de piel
gotas de sangre
escozor.
No diría: alguien pasea por el monte.
Diría: 
alguien es alcanzado por el hambre.



Fotografía de Jürgen Nefzger



Va la siesta suspirando aliento sobre las hojas
engordando la fronda,
migran los cuerpos hasta el río
nacen niños como orillas
alimento para peces
carnadas.
Las madres eventran a la sombra
un tejido flojo macera sus alumbramientos
allí traman sus venganzas,
hacen tajos a la sandía.


Fotografía de Jürgen Nefzger


Pero un pueblo es también un lecho de costumbre
una forma de arrastrar los pies
de hacer la conversación, la música.
Un gobierno del agobio.



de La boca del monteHiedra Editora, 2020




Claudia Huergo
(Villa Dolores, Córdoba, Argentina, 1968)
Reside en Ciudad de Córdoba
POETA/DOCENTE UNIVERSITARIA/PSICÓLOGA
Poemas leídos en el facebook de Leticia Ressia
para leer una reseña de su obra por Sebastián Maturano
su blog DIATRIBAS
para leer + en EMMA GUNST

27 de noviembre de 2017

Claudia Huergo, Pequeñas plegarias (+2)


Angélica Liddell en Primera carta de San Pablo a los Corintios


PEQUEÑAS PLEGARIAS

Rogá que no te llueva justo
Rogá que no sea uno de esos días grises

O peor!
¡Rogá que el sol no esté radiante!
¡A pleno!
Con las plazas llenas
De gente iluminada

Rogá que no pase nada
Pero nada
Que ni una leve arenisca
Se suelte del revoque
Que a las canillas de la casa no se les ocurra
Perder una gota
Esos días

Rogá que nada caiga
Ni una lágrima
Ni una florcita del jazmín
Ni una tarde

Rogá que ni un raspón abra
La piel en esos días
Y se desprenda
Una gota de sangre

Rogá que nadie te llame
Para pedirte nada
Y se le ocurra así
Esperar que te desprendas
Aunque sea de un gesto

Porque esos días
Nada puede caer
Nada puede desprenderse
Nada se puede abrir y chorrear
Nada se puede soltar

Son días de acopio
de reserva

Días de vendaje
Días en los que tendrían que caer del cielo
Metros y metros de vendas

Aunque parezcas una momia
No importa
Sostené el vendaje
Sostené la piel


B O N U S  T R A C K 


Fotografía de Susanna Majuri



El grito de la heladera cuando se la llevaron.
La confusión a rayas del televisor.
Yo también fui una casa sola.
Y tuve miedo. 



Fotografía de Susanna Majuri


Antes de empezar la demolición
a la casa de al lado
le sellaron las ventanas con ladrillos.
Primero le cerraron los ojos,
después se la comieron por dentro.





Claudia Huergo
(Villa Dolores, Córdoba, Argentina, 1968)
POETA/DOCENTE UNIVERSITARIA/PSICÓLOGA
de Sostener la piel, 1a ed., Borde Perdido EditoraCórdoba, 2015
para leer la reseña de Carlos Schilling
su blog: DIATRIBAS
para leer MÁS

21 de noviembre de 2017

Claudia Huergo, 4 poemas 4 (+2)


Fotografía de Benoit Courti 

A OTRO PERRO CON ESE HUESO

No puedo con mi genio
Muerdo la mano del que me da de comer
Pero como un gesto inadvertido,
Para nada malicioso
Me dan la mano y subo hasta el codo
Y si está rico
Avanzo al pescuezo
Y porqué no
A la yugular

Muchos ya no me dan nada
Otros que todavía me quieren
Me tiran algún mendrugo
Por entre los barrotes

En esta cárcel voluntaria
Paso mis días
Y mantengo a raya así
Mi mal genio

Yo no tengo la culpa de no haber sido beneficiada
Con un genio bueno
De esos que salen de la lámpara
A cumplir deseos
Cuando uno la frota

Igual pienso qué clase de idiota
Es el que cree
Que nada le puede ser quitado
Que reserva
Como si se tratara de tesoros
Una mano
Un codo
Una costilla
Un corazón

Adónde pensará llevarse sus partes
A qué parrilla excelsa en el más allá
Creerá  que están destinadas sus achuras

Agradezco a los amigos que me quedan
Que me disimulan la mordida
Que insisten en presentarme como un animal inofensivo

Yo sigo pensando
Que habría que ajusticiar al infame
Que hizo cotizar tan alto en bolsa
La nada que portamos

Si es sabido
Que los fuegos del infierno
Arrebatan todos los asados
Y que en las nubes de aquel cielo
Sólo moran 

Almas veganas




Gypsy Rose Lee, trabajando en su novela The G-String Murders, 1941

SOBRE SI ES POSIBLE ATAR A UNA MUJER CON LA ESCRITURA

No sabía si alguna vez iba a volver a pasar.
Es que estuve mucho tiempo fuera.
Algunas cosas
algunos encuentros
me hicieron de remolque
me sacaron del pantano
y de ahí
al desierto
caminando en círculos
inventando el día.

Nada de eso estuvo mal, nada
ni las noches dormidas sin sueño
ni las 4 comidas sin hambre
ni el sexo imprevisto, de apuro

Solamente es que no sabía
si iba a volver a pasar.
No sabía si iba a tener que acostumbrarme a ese andar
sin la letra enroscada al tobillo
sin el abrigo cálido de la lectura ascendente
que empieza como un fueguito inerme
dubitativo
hasta la llamarada
que lo consume todo.

Insisto:
no sabía
y tampoco quise armar una espera
lo dejé todo librado
espantosamente librado
a que fueran los pasos
el pie
que cae en  la trampa
el grito frente a la mordedura
silenciosa
insidiosa
insigne.

Ahora que volvió el veneno
ahora que las horas cuentan por párrafo
ahora que los libros esperan
vuelvo a moverme
despacio
por todas las antesalas del mundo

Tengo tiempo
mucho tiempo
camino el día empapelada
lista para prenderme fuego

De nuevo ahí.

Hasta el amor
o la lectura.

Siempre.



Fotografía Tuovi Eskola

PUNTO JERSEY ES OTRA COSA

Está el punto arroz
el punto cruz
el punto inglés
y el punto de soledad

Un  hueco en el tejido
donde  la vida se hace salvaje por primera vez
y entre matar o morir
siempre se elige matar
y llorar a mares la pérdida
y brindar con amigos



Charlotte Rampling en Il portiere di notte, 1973

EMBESTIDA

Yo también pensé en algún
momento que se trataba de un
automatismo o de una
corriente eléctrica lo que
acercaba dos cuerpos.
Ahora creo que cada cuerpo
lleva dormido un animal que
se llama ilusión.




B O N U S  T R A C K 


Fotografía de Benoit Courti


INTERESES ENTRE LAS PARTES

Fue un divorcio express
Deseo se separó de amor
Y amor todavía no se entera




Fotografía de Melodie McDaniel


ALWAYS SUMMERTIME

En verano siempre conocemos a alguien
y siempre es para lío.






Claudia Huergo
(Villa Dolores, Córdoba, Argentina, 1968)
Reside en Ciudad de Córdoba
POETA/DOCENTE UNIVERSITARIA/PSICÓLOGA
poemas extraídos de su blog: DIATRIBAS
¡Gracias Cecilia Antolini!
para leer MÁS
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...