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6 de agosto de 2023

Emma Barrandéguy, Etapa vital (+2)


Collage de Eugenia Loli
ETAPA VITAL

Oye:
mi cariño fue un capítulo apasionado.
Quizá un día me comprendas,
a mí,
que no tuve miedo de quererte.
Tengo un montón de rutas
apretado en las manos.
Recién vivo.
Mi vida hasta hoy fue una infancia
martirizada de fantasmas.
Y desde hoy
una infancia que va aprendiendo
a liberarse.
Me he encontrado con el verso,
con los campos,
con las líneas,
con los hombres, los pájaros, los niños y los árboles.
Y estoy contenta.
Antes pensaba que alejarte
era ensombrecerme para siempre.
Ahora eres un bello recuerdo
para la intimidad de mi futuro.
¡Bendito tiempo maduro entre nosotros!
Te he logrado para mí
ahora.
Ahora que cada día es en mí
un descubrimiento nuevo.
Ahora
que se me van el alma y el cuerpo
tras una mano cordial.
Ahora que gozo de la vida
con una avidez nunca soñada.
Estoy contenta.
Vivo un caos de luz, de sonidos,
de voces, de olores, de superficies,
con mis cinco sentidos
que recién nacen.

Parece que hasta hoy hubiera estado prisionera.
Y que recién ahora comprendiera
la ternura que fluye de todo:
de los camaradas,
de los niños,
de mi madre,
de la tierra,
de los árboles
o del espacio mismo.
Y que recién me sintiera
el pequeñito engranaje que soy
entre el tumulto maravilloso del mundo.
¡Estoy tan alegre de ser así pequeña!
Por eso tu lejanía y tu olvido
no tienen ahora dolor de desgarramiento.
Está tu recuerdo conmigo
en el dinamismo de mis minutos recios,
tan recios
porque hasta el aire parece corporizarse
y quemarme.
Esto es la vida misma que me está deslumbrando
y por eso se ha ido lejos
el deseo de acariciarte.

Nada,
ni las lágrimas tendrán hoy para mí
importancia.
Estoy rica de tanto mirar ávidamente
y de tanto irme adueñando
de cada ritmo que descubro.
Te he dado siempre demasiadas palabras;
pero ahora
que asisto
cada día a un nuevo encantamiento,
Ahora que estoy en el oído
sobre el mismo corazón de la vida,
Ahora
que tengo en mis manos
este montón de rutas que nunca agotaré,
ya te ofrezco estas palabras definitivas
y albergo tu recuerdo depurado
en esta nueva infancia de mis días.

Septiembre 20/935

Poesías inéditas
Pueblo 1933-1936


B O N U S  T R A C K (x2)

Ilustración de Natalie Foss
COMPARTIDA

Miro subir la luna llena
en el cielo malva de este otoño porteño
y siento que en la ciudad
los atardeceres tienen asimismo su belleza,
y abril trae las uvas del oeste
tan sensuales que es necesario morderlas,
romper su carne
como cuando pelamos los morrones asados
y el jugo nos cae por los dedos.
Estos frutos
y el andar por las calles
perdida5 entre las gentes
sin que la comarca traiga
sus voces repetidas,
me permiten mirar con delicia las tardes
y compadecerme de las oficinas
donde muere la piel de las mujeres
y se embellecen
las corbatas de los hombres,
a medida que pasan los años.
Aquí o allá
la vida es ese fulgor
que se abre entre las nubes
y la persistencia pausada y aleve
de un dolor en el hombro derecho,
en todos los hombros.

5. También este poema fue publicado antes en Poesía 4, donde la palabra "perdida" aparece una 
sola vez. En base a esto hemos corregido la repetición de la palabra en el texto de Refracciones
dado que la repetición no es de relevancia expresiva ni semántica.

de Refracciones, Editorial Seguay, 1986



Ilustración de Natalie Foss
NADIE

Nadie ha de quererme ya, nadie.
Ni ha de inspirar mi cuerpo
ninguna tentación desesperada.
No habrá criatura de quince años
que esté pendiente ya de mis palabras,
ni hombre que sueñe con dormir en mis brazos.
De mis manos se escurren los cariños cercanos
y quisiera vivir un violento deseo.
Pero no he de inspirarlo:
solamente brotará de mí,
se secará en mi boca,
me quemará las sienes
y lo tendré allí, mudo,
mudo,
porque nadie ha de amarme ya, nadie.

de Refracciones, Editorial Seguay, 1986



Edición a cargo de Irene M. Weiss
Caballo Negro Editora, Córdoba, 2021




Emma Barrandéguy 
(Gualeguay, Entre Ríos, Argentina, 1914 - 2006)
POETA/NARRADORA/TRADUCTORA/PERIODISTA/ 
MILITANTE ANARQUISTA/DRAMATURGA/COMUNISTA/
SECRETARIA PERSONAL DE SALVADORA MEDINA ONRUBIA
Edición a cargo de Irene M. Weiss
Caballo Negro Editora, Córdoba, 2021
para leer en RIBERAS
MÁS


14 de julio de 2023

Diego Cortés, 6 poemas 6


Ilustración de Carmel Seymour

POEMA ESTÚPIDO

ahora voy a preguntar algo  
realmente 
estúpido

¿a nadie le arde el alma?

cuando alguien me dice   
que va a hacer  
lo que pueda  
sin arriesgar su espíritu  
siento que todo es inútil

que hablar es inútil  
que escribir es inútil  
que cantar es inútil

¿cuál es la vida que vivimos?

ahora voy a preguntar algo 
más estúpido

¿a nadie le angustia pensar  
que el tiempo  
se acaba?

hay que trabajar más duro 

más duro

hay que ser más felices 
más infelices

hay que llevarse todo por delante 
incendiarlo  
quebrarlo de amor

de Poema Estúpido y otras canciones, Editorial Llantodemudo, 2012
en Ruido sobre ruido (poesía reunida), Caballo Negro Editora, 2018

Poema estúpido y otras canciones, Editorial Llantodemudo, 
2012


*

Ilustración de Carmel Seymour

lo que pensás
que es ridículo
a veces
es toda
tu vida

lo que pensás
que no es
nada más
que ceguera
es toda tu fe
llevada
con torpeza
hasta el amor.

de Baldío y otros poemas olvidadosEditorial Llantodemudo, 2014
en Ruido sobre ruido (poesía reunida), Caballo Negro Editora, 2018


Ilustración de Carmel Seymour


no puedo resistir
ver
qué hay dentro
de las cosas
una vez que se rompieron
para siempre.

de Baldío y otros poemas olvidadosEditorial Llantodemudo, 2014



Ilustración de Carmel Seymour


todo lo que vale en mí
está roto
todo lo que puedo darte

fragmentos de sueños
que me sirven para crear
otro sueño

derrotas y más derrotas

sombras
de fe y amor
que permiten vivir.

todo lo que puedo darte
es lo que queda de mí

lo que queda de mí

lo que queda de vos en mí.

de Baldío y otros poemas olvidadosEditorial Llantodemudo, 2014


Ilustración de Carmel Seymour


abriste la puerta  
y encontraste una habitación vacía  
pero ¿ves?  
hay otra puerta  
y otra habitación  
y otra puerta

no hay nada que rogar  
mientras haya un camino  
frente a nosotros.

de Baldío y otros poemas olvidadosEditorial Llantodemudo, 2014
en Ruido sobre ruido (poesía reunida), Caballo Negro Editora, 2018


Baldío y otros poemas olvidadosEditorial Llantodemudo, 2014


*
Ilustración de Carmel Seymour

hago crecer flores
cierro ventanas
camino siempre
de vuelta a casa.

la ecuación simple
de pensar la belleza
para vivir en ella
en su emoción
en su pequeño latido muerto.

y no es el aire
lo que te hace respirar
no es el viento
lo que mueve al mundo.

en Ruido sobre ruido (poesía reunida), Caballo Negro Editora, 2018


Ruido sobre ruido (poesía reunida), Caballo Negro Editora, 2018





Diego Cortés
(Buenos Aires, Argentina, 1976 - 2015)
Residió en Córdoba desde los 3 años
POETA/ESCRITOR/EDITOR/GUIONISTA DE HISTORIETAS/
LIBRERO/FUNDADOR DE LA EDITORIAL LLANTODEMUDO
para leer una nota en LA TINTA
+ en QUÉ




10 de diciembre de 2018

Gastón Ribba, 1 poema 1 (de La economía de la soledad)


extraída de Pinterest s/d


Se gasta la misma 
cantidad de yerba
si uno matea solo 
pero la mitad de galleta 
y el doble de tabaco

Se traga el triple 
de vino si uno chupa solo 
pero se guarda 
el agua del vaso 
que no se lava

Se ensucia 
media sábana si uno 
duerme solo y puede 
ahorrar hasta tres cuartos
de jabón si alterna,
noche por medio, 
cada mitad del catre

Se escribe el doble 
o el triple o más si uno 
matea-fuma-chupa-duerme
solo y tal vez por eso 
o capaz que sea el
silencio nomás

Un paquete de sopa 
alcanza y sobra para 
tres resacas y cada 
saquito de tilo y cada 
tira de clonazepam 
rinden dos insomnios

Se miente 
más o menos lo mismo 
al espejo que a un otro 
pero no se gasta 
nada de saliva
y las palabras lindas 
se guardan 
para tiempos mejores
como los manteles 
de la mamma y las copas 
de la tía y los cubiertos 
de la nonna
y la grappa que 
guardaban los viejos 
a la espera de que uno se hiciera 
jinete o doctor o bandido o 
algo que valiera 
un trago

Se gasta la misma 
cantidad de soledad cuando 
uno la mezquina que si
la comparte

Se gasta un poco más 
los domingos al caer la tarde 
que los jueves por la mañana 
pero al final la cuenta 
siempre cierra

Se gasta la mitad 
de gas o leña si uno 
matea solo porque 
nadie se queja 
si el agua y la casa se enfrían 
mientras el cenicero 
se llena y las sábanas 
humean o gotean y huelen 
a perro

Se gasta poco y nada 
en champú, colonia y hojitas 
de afeitar y el doble 
o el triple en pilas para 
las radios y las linternas 
porque las noches 
duran hasta cuatro 
veces más

Se gasta nada 
en pornografía y una fortuna
en electricidad

Se gastan las horas 
y los días de antemano

Se gasta a cuenta 
el tiempo en nada, 
como billete que ya no vale, 
de esos que olvidan los 
abuelos en un saco y uno 
descubre cuando está 
por vestirlos para 
el cofre

Apuntes para 
una breve disertación 
sobre la economía 
de la soledad




Gastón Ribba 
(Villa María, Córdoba, Argentina, 1972)
de La economía de la soledad, Colección Vida Acuática, 
Recovecos-Caballo Negro, 2018
Contratapa de Diego Fonseca
en FACEBOOK
para leer MÁS

30 de julio de 2018

Glauce Baldovin, Entonces será verde mi sangre...


de la serie Ley Natural, foto/collage de Merve Özaslan

ENTONCES SERÁ VERDE MI SANGRE...

Entonces será verde mi sangre savia
y yo seré un nenúfar de hojas gigantescas
en la laguna de cinco puntas a mil quinientos setenta
                                                                                       y nueve kilómetros
de la Tierra
girando en todas las latitudes tres veces cada veinticuatro horas:
en la aurora  al mediodía  en el límite mismo entre el crepúsculo
                                                                                                       y la noche.
Y mis flores blancas de ardiente corazón dorado irán cayendo
                                                                                              pétalo a pétalo
en el espacio.
En la luna, Júpiter, Urano, en mi estrella el Sol
y en otros mundos: aquellos que se abren en gran espiral
                                                                                                    y se cierran
en abismal poliedro.
Mundos desde donde nos viene el olfato, el gusto a sal, la fantasía, 
                                                                                                          el amor,
el odio, la ternura.
Y ese milagro renovado a cada instante: la capacidad de asombro.

Y tú, Lara Fidel nacido en la última década del milenio
por la luz de qué estrella treparás danzando al universo
haciendo señas con tus manos largas largas
y tus ojos de un color aún no conocido entre la castaña
                                                                                                 y el turquesa.
Qué poema traerás en tus venas por donde correrá la sangre
                                                                                    mezclada con savia.
Sangre que es de fuego y aire
savia que es de tierra y agua.
¿Cuántos lunares tendrás en el pecho en la espalda en los muslos
formando un símbolo nuevo: draudo, cráspide, Terencio
siete nueve once o un número cabalístico hasta hoy desconocido?
Mensajero de otros tiempos otros mundos. ¡Del futuro!
Desde ya te ofrezco mis manos para que juegues un juego
                                                                                         aún no inventado
y algo que se llama amor
y que aún no gestado con frenesí con calma con alegría
en esa línea que oscila entre la sensatez y la locura
te está gestando.




ph Bibiana Fulchieri
Glauce Baldovin 
(Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1928-1995)
de Mi signo es de fuego /Poesía completa, Caballo Negro Editora, 2018
Compilado por Alejandra Baldovin
Textos introductorios: Elena Anníbali y Julio Castellanos
una nota en: EL FARO (Revista Federal del Programa de Cultura del CFI)
para leer MÁS

18 de mayo de 2015

Camila Sosa Villada, 2 poemas 2


Camila Sosa Villada

Soy una negra de mierda, una ordinaria, una orillera, una
cuchillera, el mundo me queda grande, el tiempo me
queda grande, las sedas me quedan grandes, el respeto
me queda enorme, soy negra como el carbón, como el
barro, como el pantano, soy negra de alma, de corazón,
de pensamiento, de nacimiento y destino. Soy una
atorranta, una desclasada, una sin tierra, una sombra de
lo que pude ser. Soy miserable, marginal, desubicada,
nunca sé cómo sonreír, cómo pararme, cómo aparentar,
soy un hueco sin fondo donde desaparece la esperanza y
la poesía, soy un paso al borde del precipicio y el espíritu
me pende de un hilo. Cuando llego a un lugar todos se
retiran, y como buena negra que soy, me arrimo al fuego
y relumbro, con un fulgor inusitado, como una trampa,
como si el mismo mal se depositara en mis destellos.



Camila Sosa Villada (Revista Furias)

Este es el elogio a mi fealdad
a su forma de extraviada
a su mano callosa y su oscura axila.
Este es el elogio a mi cuerpo impreciso,
deambulando entre las sombras misericordiosas
de la noche.
Este es un canto a mi nariz rota, a mis manos de enano,
a la sombra nigromante de mi barba.
Este es un sacrificio a mis tetas de quinceañera hambrienta,
a mis pómulos de india mansa,
a mis labios secos por el mareo del viento.
A mis colmillos, a mis uñas rotas, a mis células,
a la vena hinchada de mi frente como la marca de Caín.
Estas son las últimas palabras de una amante desahuciada,
una conversación con algún dios al que le sobra el tiempo.




Camila Sosa Villada 
(La Falda, Córdoba, Argentina, 1982)

ACTRIZ/POETA/CANTANTE
de La novia de SandroCaballo Negro editora, 2015
para leer MÁSMÁS

17 de mayo de 2015

Camila Sosa Villada, La busqué...


Fotografía de Alex Prager


La busqué, sí, pero no para hacerle daño,
sino para saber qué escondía entre las piernas 
que vos adorabas tanto.
Qué era lo que te hacía suspirar con tanto dolor
cuando el día te sorprendía en mi cama.
La busqué para verla cara a cara, y medir sus agallas,
y la flor ponzoñosa de sus pechos que gobernaban
                                                                                tus voluntades,
la perla negra de su saliva que quemaba tu orientación.
La busqué para preguntarle sobre sus modos de amarte,
para aprender los nombres con los que te llamaba,
la busqué porque la odiaba,
porque me recordaba lo yermo que era nuestro sexo,
La busqué para saber su nombre y comparar su piel
                                                                                       con la mía
y para obligarme a cambiar y ver nuestra historia
                                                                                    sin engaños.
La busqué para que me enseñe la manera en que te
                                                                                        cocinaba
y los desayunos que te preparaba.
La busqué para mirarla a los ojos,
para que supiera que también estaba yo del otro lado.
La busqué y la encontré y ostentamos las dos nuestros
                                                                                          derechos
sobre lo que creíamos que era nuestro.
La encontré con su vientre lleno de lo que habías
                                                                                      derramado,
en esa casa de barrio decorada con mal gusto,
su título de abogada como un blasón dignísimo.
La encontré desabrigada, con su pelo pálido atravesado
                                                                                               de luz
y su fragilidad de hembra que no conoce el mundo.
La encontré transparentada por una soledad que también
                                                                                        era la mía,
después de haberla buscado sobornando amigos,
                                                                           suplicando datos.
La encontré y me vi tosca, desde la planta de los pies
                                                                                       a la frente,
y supe que nada de lo que hiciera podría
hacer que el rumbo de tu mirada volviera a mi casa.
Mi olor de prostituta no se llevaba bien
con tu pálida familia.
La encontré y sentí pena por las dos,
pero sobre todo por ella, porque cuando vea el rostro
                                                                                     de su hija,
recordará al hombre que arruinó su juventud
con las mismas promesas que le hizo a una travesti
                                                                               tercermundista.





Camila Sosa Villada 
(La Falda, Córdoba, Argentina, 1982)
ACTRIZ/POETA/CANTANTE
de La novia de Sandro, Caballo Negro editora, 2015
para leer un artículo sobre su carrera en: 
LA REVISTA DEL CCC
para leer una entrevista en: NOS DIGITAL
para leer MÁS
en WIKIPEDIA


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