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11 de mayo de 2014

Miyó Vestrini, No más


(*)



No más pedir amor y sentirse miserable.
No más patanes a sueldo
No más hacer lo mejor posible.
No más
coño
no más.


(Fragmento)





Miyó Vestrini - Marie José Fauvelles Ripert - 
(Francia, 1938 - Venezuela, 1991)
(*) s/d del autor de la fotografía
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4 de enero de 2014

Miyó Vestrini, Diagnóstico


Fotografía de Alberto García-Alix


DIAGNÓSTICO

A ver,
abre la boca.
Di aaaaaah.
Muéstrame eso que hizo tu madre cuando eras niña.
¿Ese era todo el misterio?
¿Sexo oral?
¿Manipulaciones?
¿Tacto?
¿Manipulaciones?
Veamos tu útero,
amplio y desfasado.
¿Cuántos niños pasaron por allí?
Los expertos te dijeron
que la naturaleza esperaba por ellos.
Pero murieron igual.
Y si sobrevivieron,
unos son tarados
otros más o menos,
todos bien planificados con la excusa de la soledad.
Tienes problemas con tus dientes,
con la lenta digestión de los indecisos,
con el crujido del hueso occipital.
Eres un paciente más.
Todos quisieran haber nacido en Kansas City
o en Amsterdam
o en Toronto.
O por lo menos,
veinte años más tarde.
Déjame agitarte en esta probeta de marfil,
Verificar bien el color de la mezcla.
Asco,
que mal hueles.




Miyó Vestrini - Marie José Fauvelles Ripert - 
(Francia, 1938 - Venezuela, 1991)
de Valiente Ciudadano, en Todos los poemas, Caracas: Monte Ávila Editores Latinoaméricana, 1994
para leer una SEMBLANZA
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15 de diciembre de 2013

Miyó Vestrini, El llanto



Fotografía de Anka Zhuravleva

EL LLANTO

Siempre hay una habitación a oscuras
para tener lágrimas tras las persianas
sobre las rodillas
el papel se deja amar
y los muebles celebran el silencio.
Es el instante de la certidumbre
de las manos quietas en la mesa de fórmica
tenemos penas
y afuera
todos
todos lo ignoran.




Miyó Vestrini - Marie José Fauvelles Ripert - 
(Francia, 1938 - Venezuela, 1991)
de Antología Miyó Vestrini, Monte Ávila 
Editores Latinoamericana, mayo de 2013 
-II parte del libro: los poemas inéditos-
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27 de julio de 2013

Miyó Vestrini, 2 poemas 2 (III)


Fotografía de Laura Makabresku

LOS PAREDONES DE PRIMAVERA

No enseñaré a mi hijo a trabajar la tierra
ni a oler la espiga
ni a cantar himnos.
Sabrá que no hay arroyos cristalinos
ni agua clara que beber.
Su mundo será de aguaceros infernales
y planicies oscuras.
De gritos y gemidos.
de sequedad en los ojos y la garganta.
de martirizados cuerpos que ya no podrán verlo ni oírlo.
Sabrá que no es bueno oír las voces de quienes exaltan el color del cielo.
Lo llevaré a Hiroshima. A Seveso. A Dachau.
Su piel caerá pedazo a pedazo frente al horror
y escuchará con pena el pájaro que canta,
                             la risa de los soldados
                             los escuadrones de la muerte
                             los paredones en primavera.
Tendrá la memoria que no tuvimos
                             y creerá en la violencia
                             de los que no creen en nada.

(en Antología histórica de la poesía venezolana del siglo XX, 1907-1996, edición de  Julio E. Miranda)




Fotografía de Laura Makabresku

SOLEDAD

Soledad es simplemente
ese viejo marinero que nos habla de las serpientes del sur

Es simplemente esa plegaria que se pronuncia
al pasar cerca de un mendigo.

Soledad puede ser
cualquier lagarto arrodillado;
cualquier ciudad que agoniza poblándose de emigrantes
y de mujeres desnudas.

Soledad yo te invoco.
Y la lluvia danza a mi alrededor.

Sobre todas las cosas del olvido clavas tu aullido de niño muerto
y no obstante,
cada vez que te invoco
sólo me traes el gesto de aquel adolescente que quería morir
bajo los puentes.
Resucitaste una tarde
mientras yo le mentía al joven desconocido y él me hablaba
de una casa extraña
donde los ancianos daban grandes banquetes y ofrecían sacrificios.
Resucitaste soledad.
Conocí entonces el nombre del que me hablaba,
comprendí que la casa extraña
no era sino una vieja palabra cuya ternura utilizaban
mis antepasados para enamorar a las bailarinas del fuego.
Descubrí la mentira del tranvía que devoraba al estudiante.

Y nuevamente Soledad
me levanté contra todas las ventanas del mundo,
contra todas las palmadas dadas en los cinematógrafos.
Me levanté soledad.
Y la lluvia danzó a mi alrededor.

(Maracaibo, junio de 1956)



Miyó Vestrini - Marie José Fauvelles Ripert - 
(Francia, 1938 - Venezuela, 1991)
para leer + en UNA HOGUERA PARA QUE ARDA GOYA
y MÁS

24 de julio de 2013

Miyó Vestrini, Poca cosa en verdad (+1)


Fotografía de Aaron Feaver

POCA COSA EN VERDAD 


No es muy largo lo que debo decirte:
                                        tiemblo cuando hablo de ello.
                                        Poca cosa,
                                                        en verdad.




B O N U S  T R A C K


 
"¿Qué es traducir? ¿Un oficio, un azar, un acto de traición, una escritura de robot? Perplejidad. Ninguna definición de tan incómodo e imposible papel satisface ni a incautos, 
ni a precavidos."

en Criticarte Nº 7, diciembre de 1985
Fundación para la Cultura y las Artes del Distrito Capital (Fundarte)





Miyó Vestrini - Marie José Fauvelles Ripert - 
(Francia, 1938 - Venezuela, 1991)
para leer Todos los poemas Monte Ávila Editores, 1994
para leer MÁS

17 de junio de 2013

Miyó Vestrini, 2 poemas 2 (de El invierno próximo)


Fotografía de Wilma Hurskainen ( Finlandia, 1979)
XII

a Luis Camilo

Me levanto
no me levanto
me detestan
me ligo
atropello a un motociclista con alevosía y premeditación
me entrego al complejo de edipo
deambulo
estudio con sumo cuidado las diferencias entre dirritmia-
psicosis-esquizofrenia-neurosis-depresión-síndrome-pánico-
y me arrecho
quedo sola en la casa cuando todos duermen
compro una revista que cuesta seis dólares
le roban la cartera a mi mejor amiga
me agarran
amo a mi amigo
lo empujo
lo asesino
recuerdo el paraguas de Ámsterdam
y la lluvia
Y el gesto airado
me dedico a la bebida para evitar el infarto
mastico la comida cincuenta veces
y me aburro
y me aburro
adelgazo
engordo
adelgazo
me transo
no me transo
me quedo quieta y lloro
alguien me toma en sus brazos
y me dice quieta quieta estoy aquí
dejo de llorar
escucho el viento que sopla cerca del mar solamente cerca
                                                                                                      [del mar
acepto que existan cucarachas voladoras
descubro que todas mis amigas tratadas por psicoanalistas se
                                 [han vuelto totalmente tristes totalmente bobas
me leen el oráculo chino y me predicen larga vida
Vida de mierda digo
subo al carro
bajo del carro
comprendo de un solo viaje cuánto petróleo hay en un barril
me dicen apaga la luz
la apago
me preguntan ¿ya?
me hago la loca
me acojo a la pacificación
me joden
duermo apoyada en la barra
oigo la voz del español de siempre que se caga en diez
alguien llora otra vez a mi lado
me pegan
me pegan duro
hay luna llena
corro por la carretera que bordea la montaña,
saco la cuenta,
no me sale,
me duele el pecho,
se hace de día,
el rojo gana
rien ne va plus



Fotografía de Sarah Maingot

IX

El país, decíamos,
lo poníamos en las mesas,
lo cargábamos a todas partes,
el país necesita,
el país espera,
el país tortura,
el país será,
al país lo ejecutan,
y estábamos allí por las tardes
a la espera de algún doliente
para decirle
no seas idiota
piensa en el país.




Miyó Vestrini - Marie José Fauvelles Ripert - 
(Francia, 1938 - Venezuela, 1991)
de El invierno próximo, 1975
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5 de junio de 2013

Miyó Vestrini, 3 poemas 3 (de Las historias de Giovanna)



Fotografía de Katia Chausheva



Querida Giovanna, no te hablé bien de mi insomnio, ni de las latas de cerveza sobre la mesa redonda, donde te escribo ahora. En el croquis, invertí el orden del balcón, de la cocina, sala de baño y comedor, para que todo lo recuerdes mal, para que me veas en la sala cuando en realidad estoy en el cuarto, para que eches al olvido la memoria que crees guardar, para que en invierno no sepas cómo tengo ganas de ti.




Fotografía de Katia Chausheva



Nadie ha venido hasta ahora,
ningún galope en la noche,
ningún rumor que sobresalte a Giovanna,
tendida sobre el sofá,
dormida en la camilla,
sentada en la oscuridad.




Fotografía de Katia Chausheva


En el autobús, Giovanna ha visto el gesto del anciano cuando escupe una gruesa y roja saliva en un vaso de cartón y trata de vaciarlo por la ventana. El viento abate sobre Giovanna el líquido viscoso que ahora resbala en su brazo. La madre grita furiosa mientras limpia a Giovanna un pañuelo blanco y agua de colonia. El viejo se voltea para mirarlas: Giovanna se ríe con él, sucio y desdentado, con ese azul impreciso que tienen los ojos de los viejos. Llegan. La madre le cuenta todo al padre y termina llorando, preguntando otra vez cuándo nos iremos de aquí, cuándo regresaremos a Europa a celebrar la Pascua Florida. Desde la plaza los muchachos silban  a Giovanna, de nuevo, y ella los mira, riendo y haciendo gestos. Giovanna llora y se pasa la lengua, allí donde el viejo la había escupido.






Miyó Vestrini - Marie José Fauvelles Ripert - 
(Francia, 1938 - Venezuela, 1991)
de Las historias de Giovanna, Editorial Tiempo Nuevo, 1971
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Miyó Vestrini, 2 poemas 2 (de Pocas virtudes)


Fotografía de Elina Brotherus
LLEGO TARDE PORQUE 
ME SIENTO SOLA 
DESHABITADA

Llego tarde
                     porque me siento sola
y no siempre es necesaria la advertencia
esa que se acostumbra
cuando las cosas cambian.
mi abuelo decidió suicidarse:
                                              era alto, triste y bebía a escondidas.
Mi abuela decía que beber era cosa del demonio
y lo perseguía por toda la casa
                                                   con una escoba
hasta que aburrido
                                 se lanzó al Rin.
Me dejó una carta
para decirme que volvería a la vida
cuando en lo más verde de la colina
                mi voz llegara a ser más fuerte que el rumor del mar.


ARRIVO TARDI PERCHÉ
MI SENTO SOLA
DISABITADA

Arrivo tardi
perché mi sento sola
e non sempre e necessario l’avvertimento
quello che si suole dire
quando le cose cambiano.
Mio nonno decise suicidarsi:
era alto, triste e beveva di nascosto.
Mia nonna diceva che bere era una cosa del demonio
e lo rincorreva per tutta la casa
con una scopa
fino a che annoiato
si lanciò nel Rin.
Mi ha lasciato una lettera
per dirmi che tornerà alla vita
quando nel verde più intenso della collina
la mia voce arrivasse ad essere più forte del rumore del mare.




Fotografía de Elina Brotherus
LOS PODEROSOS

Nada sentimentales
                          los poderosos
Nada amables
                          los poderosos
Nada sinceros
                          los poderosos
Nada sensibles
                          los poderosos
Eso sí
                rancios
                              ejecutantes
                                                    vivisectores
                                                                        graciosos
                                                                                        ostrones
los poderosos.




Miyó Vestrini - Marie José Fauvelles Ripert - 
(Francia, 1938 - Venezuela, 1991)
de Pocas virtudes, Dirección de Cultura, 
Univ. Central de Venezuela, Caracas, 1986
Prólogo de Orlando Araujo
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9 de noviembre de 2012

Miyó Vestrini, El cuello...


Fotografía de Paul de Luna
El cuello
hermoso y largo 
doblado hacia las piernas 
piensa 
           las palabras los balbuceos el niño el mercado la oficina 
           el atardecer los manotazos la cama el café el servicio 
           el arroz la literatura el mercado el automóvil el ginecólogo 
           las pinzas el éter los parientes el dinero los recibos 
           el periódico la muerte la revolución el campo la cia 
           los candidatos los ratones el i ching las pantuflas el 
           rubor la crema de día la crema de noche el lavado el trago 
           la espiral la muerte el mercado la vecina los golpes 
           el teléfono las facturas la casa 
                                                  y grita.




Miyó Vestrini - Marie José Fauvelles Ripert - 
(Francia, 1938 - Venezuela, 1991)
de  El invierno próximo, 1975
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10 de julio de 2012

Miyó Vestrini, 2 poemas 2 (El invierno próximo)


Fotografía de Ilya Rashap (Rusia, 1979)
XX

La tristeza
amanece
en la puerta de la calle.
No en vano
he sido tan cruel,
no en vano
deseo
cada tarde,
que la muerte sea simple y limpia
como un trago de anís caliente
o una palmada cuyo eco se pierde en el monte.


XXI

Toda la vida no vas a tener ganas de saltar cuando veas el mar o cuando haya luna llena, toda la vida no se tienen ganas de hacer lo mismo, ¿entiendes?, sí eso eso, respira hondo, cálmate y pide un trago y mira hacia otro lado, hacia donde quieras pero que no sea espejo, porque vas a empezar otra vez, que si la memoria y la guerra y los fantasmas de mierda y el tiempo que no pasa rápido, ¿no te fastidias?, siempre lo mismo, el perro que ladra y la luz que agoniza, eres la única que lo ve así, a ver, pide un trago y óyeme lo que te voy a decir,
por la mañana
los ojos se llenan de lágrimas
porque no hay locos en la casa
y tarda mucho en hacerse de noche
y las multitudes
y esa luz de la tarde que revienta
tiempo,
cautela,
no lo digas otra vez, todo eso me da en la madre, si ya sé lo de la fatiga, lo del desafecto y el estupor, y no me importa el marido frustrado de Creeley, empezando que no sé quién es el bolsa ese, confórmate, ¿ves?, todos los días la gente regresa a su casa, ¿no?, y no vas a componer las cosas arrechándote por una cama o una cortina floreada o una mesa cuadrada, métete un viaje de toña la negra o de leo marini o de la bola de nieve y cálate tus cuentos y los míos y hablando de infortunios, no me metas, ¿Ok?






Miyó Vestrini - Marie José Fauvelles Ripert - 
(Francia, 1938 - Venezuela, 1991)
de El invierno próximo, 1975
en Revista La danza del ratón, nº 19, julio 2001 (p. 25)
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3 de julio de 2012

Miyó Vestrini, El dolor


Fotografía de Steven Meisel
EL DOLOR

Doblé con cuidado sus camisas
y vacié la gaveta de la mesa de noche.
Dada la magnitud de mi dolor,
leí a Marguerite Duras,
hostil y dulzona ella,
tejiendo un chal para su amado.
Al quinto día
abrí las cortinas.
La luz cayó sobre el cubrecamas manchado de grasa,
el piso lleno de desechos,
el marco de la puerta descascarado.
Tanto dolor,
por cosas tan feas.
Miré una vez más su cara de ratón
y tiré todo por el bajante de la basura.
La vecina,
alarmada por semejante volumen de basura,
me preguntó si me sentía bien.
Duele, le dije.
En mi buzón colocaron un anónimo:
el que tenga un amor
que lo cuide
que lo cuide
y que no ensucie el bajante de basura de la comunidad”.






Miyó Vestrini - Marie José Fauvelles Ripert
(Francia, 1938 - Venezuela, 1991)
de Valiente ciudadano, 1994, Monte Ávila Editores
Prólogo de Julio Miranda
(Edición póstuma)
para leer MÁS



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