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28 de junio de 2015

Carmen Ábalos, Explicación


Fotografía de Ida Borg

EXPLICACIÓN

Me estoy volviendo silenciosa
como esos lagartos que caminan
deslizándose sobre el tiempo de los patios.
Ando a las vueltas por la casa
con el trabajo de ir mirando las cosas familiares
que esta tarde angustiada me regresan
para que tú
mi niña y él
vayan conociendo el mundo
en que nos arrodillábamos melancólicos
mientras escuchábamos música
que a ustedes no les dice nada
pero a nosotros nos ponía
pequeñas alas tristes en los gestos.

Comienzo a envejecer
me digo
ya
que me nace esta manera
de mirar
de oler
y de palpar.
La mano se hace terciopelo
se posa leve sobre lo que yo amo
y su caricia se extiende a lo que no amo
hasta encontrar la forma para amarlo.

Es tan corto
repito
el tiempo de estar de ojos abiertos
sobre esta tierra que da vueltas
gira
las veinticuatro horas
los inviernos
y las demás estaciones que sabemos.

Media un mundo
un abismo
entre nuestros mundos abisales.
Cierra los ojos.
Duerme.
Yo seguiré velando
niña mía
al filo de las viejas cosas
como esos recuerdos que traía para ti
en el principio de esta larga explicación.





Carmen Ábalos 
(Santiago, Chile, 1921-2003)
extraído de POESÍA DE TODOS LOS TIEMPOS
para leer + en INMACULADA DECEPCIÓN 
y MÁS

23 de agosto de 2010

Carmen Ábalos, Viaje


Fotografía de Alex Prager

VIAJE

Estoy inundada de sudor
como si me empezara a derretir.
Me voy mañana de este mundo,
tengo un cuchillo
o dos
por si me falla el pulso.
Adiós.
Mañana ha de hacer sol.
Los caminos de nuevo
tendrán calor de pasos.
Que tengas suerte
cuando sea nuevamente día
cuando de nuevo sea noche
y levantes la voz y nadie te responda.
Adiós.
No me perturba
el armario que permanecerá cerrado
la puerta que permanecerá con su valor de puerta
y con su llave inútil.
Un día
también yo tuve pena
y tú te fuiste
y fue inútil la llave
el agua
el día
la noche tejiendo su orfandad
el humo triste del cigarro
la música y la televisión.
Me importaba tu ropa con la mía
las dos escobillas de dientes en el vaso
el hisopo junto a la barra del rouge
y las pequeñas cosas de ser todos los días una pluralidad la vida,
y tú te fuiste
dejando el tubo de pasta a medio consumir
la hoja vieja de la máquina de afeitar
con la que ahora deshago mis costuras
o le saco punta al lápiz de las cejas.
Te fuiste
y un huracán de vientos negros
fue barriendo la casa.
Hoy vuelves
o mañana
y entrarás en la abertura del cerrojo
la llave que sigue en tu llavero
y silbarás tres veces
anunciando como siempre tu llegada
y andarás a las voces sin que nadie responda.
Tirarás sobre los muebles tus objetos
los zapatos que mañana habría que limpiar
los pantalones arrugados por el viaje
las camisas sucias
y todo ese celemín de cosas
con que andan los mortales por la vida.
Yo no estaré ese entonces.
No habrá nadie que duplique con ceniza
la ceniza de tus cigarrillos
nadie que responda con palabras
a las palabras tuyas.
Entonces empezarás a sentirte un poco desdichado
un poco solo
un poco ajeno a todos los bullicios
y te vendrán ganas de orinar
mientras preguntas a dónde me habré ido.
En alguna estrella estaré riendo
y de pura pena de verte tan caído
me darán ganas de volver
para besarte.
Pero me voy
me he ido para siempre.





Carmen Ábalos 
(Santiago, Chile, 1921-2003)
para leer algunos poemas de Memoria involuntaria
LOM Ediciones, 1995
y MÁS
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