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18 de septiembre de 2026

Evelín Bochle, 4 poemas 4


Fotografía de Amanda Charchian

Y
que antes 
de ser un simple 
animal sensible 
Soy
un pobre 
ser sensitivo
sufro demasiado 
Ser

Fotografía de Amanda Charchian
De tanto mirarte con cautela
medir los pasos
rondar tu espacio
De tanto ponerle un límite
a mis resoplidos
guardar la forma exacta
de cada uno de los roces
De tanto mirarte con recelo
casi
no reconozco el color de tus ojos
la humedad de tu carne
la sal de tu cuerpo
casi
me pierdo de la saliva tibia
de entre tus dientes


Fotografía de Amanda Charchian
Palpitaban
la ternura de tu carne
la sal de tu cuerpo
Palpitaba todo su olor a hembra
su deseo yendo y viniendo
cerca de mí
lejos
de mí


Fotografía de Amanda Charchian
Vos y yo
somos solamente
animales hambrientos
perdidos en la espesura
de algún monte


ánima, lobita de río editorial, 2026
En diálogo:
Cecilia Pascual
Josefina Wolf



Evelín Bochle
(Empedrado, Corrientes, 1979)
POETA/ESCRITORA/PROFESORA DE LENGUA Y LITERATURA/
LICENCIADA EN LETRAS/DOCENTE
de ánima, lobita de río editorial, 2026
En diálogo textual: Cecilia Pascual
En diálogo gráfico: Josefina Wolf
para leer + en MOMARANDU
+ en EMMA GUNST

15 de noviembre de 2020

Mónica Oliver, 15 poemas 15


Fotografía de Amanda Charchian



(...)
No hay filo
más preciso,
que el olvido.



Fotografía de Amanda Charchian


Hay locuras para la esperanza.
Hay locuras también del dolor.
Y locuras de allá, donde el cuando no alcanza.
Locuras de otro color.
Hay locuras que son poesía.
Hay locuras sin nombre
ni fecha
que no vale la pena curar.


Fotografía de Amanda Charchian

La mujer
se pregunta
si fue ayer
o mañana.
Si tenía colores
o ya no se acuerda.
Si tuvo sueños
o sólo pesadillas.
Si puede amar
o ya es muy tarde.


Fotografía de Amanda Charchian

La mujer ojal
está dispuesta
a todo.
Que la penetren
la ensucien
la pateen
la insulten
la degraden.
Es un agujero
una raja
una concha
un culo
una pared
donde orinan
y cagan
hasta los perros.




Fotografía de Amanda Charchian


La mujer
está rota.
Busca entre los escombros
un pedazo
de color.
La vida entre
amarillos
o en naranjas
tal vez sea mejor.


Fotografía de Amanda Charchian

La mujer creía
que su corazón
era una escoba.
La mañana
una vereda.
El anochecer
un televisor.


Fotografía de Amanda Charchian

La mujer
se paró
ante sí misma
y pudo
acariciar el aire.
La mujer
se abrazó al viento
y se fue.



Fotografía de Amanda Charchian

La mujer
creía
que la soledad
era el miedo.
Que la libertad
la esclavitud.
Que el amor
la servidumbre.
La mujer
se equivocaba.
Se le abrían heridas
que no podía curar
con nada.

Fotografía de Amanda Charchian

La mujer
tenía que zurcirse
estaba rasgada
de la cabeza a los pies.
¿Por dónde empezar?
¿Con que agujas?
¿Con que hilos?



Fotografía de Amanda Charchian

La mujer felpudo
se preparó
para sonreír
no molestar
estar siempre
lista
bella e
indispensable.


Fotografía de Amanda Charchian

La mujer sintió
que su sangre
también latía.
Tenía urgencias
Naufragios
Deseos…
Desclausuró.
Desalumbró.
Desarmó
los candados
cadenas
cerrojos.
Hizo un atado
y lo tiró al mar.


Fotografía de Amanda Charchian

La mujer vivía
en un candado
y su vida
era velar
por los dulces
de hijos.



Fotografía de Amanda Charchian

La mujer
odió su
pasado
de felpudo
repasador,
escoba y
lampazo.
La mujer
odió su pasado
de guardapolvos
calcetines
calzones y camisetas.
La mujer
odió
su condición
de esclava
y quiso trepar
hacia la luz.


Fotografía de Amanda Charchian

La mujer se pregunta
por el origen incierto
del dolor.
Ese relámpago
que surca, luminoso,
la incertidumbre.
No hay certeza alguna
que quede agitando alas.
Ni pico,
ni gallina negra
ni ojo translúcido
que ilumine el sol.
Tempestad arenosa,
de duraznos maduros,
y mieles perdidas,
que atenaza frágilmente,
la dureza,
de lo que ya fue.


Fotografía de Amanda Charchian

La mujer
cree que su
mano
ya no puede tapar el sol.
Que nunca pudo
y que su sangre
es ahora
el sol
ardiendo
sin humo.


Tomar la palabra, Poemas de sal, 2013





Mónica Raquel Oliver
(Bahía Blanca, Bs. As., Argentina, 1951)
de Tomar la palabra, Poemas de sal, 2013

11 de octubre de 2020

Alejandra Pérez Tujague, Lecciones chinas (+4)


Fotografía de Amanda Charchian
LECCIONES CHINAS

1.

Cuando volvía de la escuela
miraba Kung fu
recuerdo la caminata solitaria de Kwai Chang Caine
con un bolso cruzado por la espalda
su cuerpo
se iba en silencio

me cautivaban las palabras del maestro shaolín
aunque no aprendí ninguna enseñanza
era su voz serena
lo que despertaba la profundidad
de un río oscuro y tieso
dentro de mí

así
podía ver al monje marcharse
con las palabras de otro
así
la casa no se perdía en paredes huecas

había palabras haciendo olas
acercándose a mi orilla.



Fotografía de Amanda Charchian
2.

Entre la merienda y la cena
se encendían
las ganas de crear el contacto
que nos situaba en contienda familiar.
Nuestros cuerpos se trenzaban en conflicto
y hacíamos fuerza por derribar al oponente.
Vos eras más ágil
pero yo tenía la destreza
de la patada que alcanzaba tus hombros.
Caíamos al suelo y soltábamos la carcajada
hasta que ambos
nos declarábamos perdedores.


Fotografía de Amanda Charchian
3.

Siempre quise aprender artes marciales
pero no supe cómo decirlo.
Fui a clases de dibujo, inglés y patín
el combate no era para mujeres
cualquier intento de defensa o ataque
sería extirpado
con el golpe de la sumisión
enrollé brazos y piernas
y en la espera
hice un capullo
y lo regué.


B O N U S  T R A C K 


Fotografía de Amanda Charchian
PROCESO

Cuando todo esté bien
voy a limpiar la casa
abrir las ventanas
y pasear al perro

ahora
solo quiero quedarme
desnuda sobre las sábanas

los insectos
agujerean mis poros
con fina dedicación

veo desde acá
el polvo sobre las cosas

cuando todo esté bien
la casa se va a sacudir.



Fotografía de Amanda Charchian
GRAVEDAD

Por estas calles
donde la gente pasa
a hacer su vida
paso yo también
a hacer la mía
elevo el corazón
y lo arrojo al aire
como una piedra
que nunca
cae.


Fotografía de Amanda Charchian
MUJER DE CAMPO

Ella tomó la serpiente
que asomaba entre el aloe vera
con los ojos encendidos de placer
la levantó en el aire
y mostró como un trofeo
sus colores.
Después
la arrojó al cielo.
Una mujer de campo
que arrastra su cuerpo y se levanta
sabe que la serpiente
podría ser
un pájaro
que ha sido liberado de la tierra.



Fotografía de Amanda Charchian
CONSUELO

Ayer lloré
mi hija
acarició mi cabeza
con un movimiento suave
sus dedos entre mis cabellos
tenían un efecto adormecedor
subían y bajaban
chispas de electricidad
desde la nuca hasta el centro de mi visión
donde todo era blanco
balanceaba en su mano
mi cuerpo hecho un caparazón
con lentitud
deslizó un aire tibio sobre mis mejillas
eran
besos diminutos
como si me fuera a romper
mientras repetía
todo va a estar bien
todo va a estar bien.







Alejandra Pérez Tujague
(Buenos Aires, Argentina, 1973)
POETA/PSICÓLOGA SOCIAL/ESTUDIA TRABAJO SOCIAL
para leer + en Meta Poesía
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