Mostrando entradas con la etiqueta alex russell flint. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alex russell flint. Mostrar todas las entradas

9 de septiembre de 2024

Elisabeth Mulder, Soy


Obra de Alex Russell Flint
SOY

¿Adónde iré que vaya sola,
si siempre voy conmigo?
No temo viento, tierra y ola,
que soy yo mi enemigo,
el sol que me arrebola
y el fuego en que me abrigo.
¿Adónde iré que vaya sola,
si siempre voy conmigo?
Amor, Dolor, Fracaso y Muerte,
¡yo jamás os temí!
No tengo miedo de la suerte,
tengo miedo de mí,
que soy la sima y el desierto
y el espejismo en que se abisma
la fría imagen de ese muerto
que soy yo misma.
No odio a los otros;
me odio a mí,
que soy mi enemigo,
la mano que enarbola
la fúnebre bandera
con una calavera
que maldigo.
¿Adónde iré que vaya sola,
si siempre voy conmigo?
¿Cómo a la luz marchar
si por acaso
un día la luz me nombra?
¿Cómo a la luz llegar
si yo a mi paso
voy creando la sombra?
De nadie desconfío,
mas de mí sí
que soy yo mi enemigo.
El horror me aureola
cuando el paso prosigo...
¿Adónde iré que vaya sola,
si siempre voy conmigo?
¡Liberación! ¡Liberación!
¡Ser otra bajo otro prisma,
y renacer y transformarme!
¿Qué hacer para librarme
de mí misma?
Mas si debo anudarme a mi destino
sobre los hombros, cual pesada estola,
y fiel a su mandato sigo y sigo,
por cualquier senda y por cualquier camino,
¿adónde iré que vaya sola,
si siempre voy conmigo?


Elisabeth Mulder Pierluisi 
- Elizabeth Mulder de Dauner 
(Barcelona, España, 1904-1987)
POETA/ESCRITORA/PERIODISTA/CRÍTICA CULTURAL/TRADUCTORA
de Sinfonía en rojo, Barcelona: Cervantes, 1929
de Sinfonía en rojoColección Genialogías,
Lectura recomendada por Pablo Müller
para leer + en EMMA GUNST











27 de noviembre de 2023

Mabel Sierra Karst, 5 poemas 5


The Farmer's Daughter
Fotografía de Alex Russell Flint

LA SOLEDAD DE LAS AVES

Alguien
a quien no veo
toma la decisión
de arrasar un bosque.

Si conociera
la soledad
de las aves
y el frío
de la tierra desnuda,
su corazón
-¿lo tiene acaso?-
¿no moriría de pena?


Fotografía de Alex Russell Flint

LO QUE PERSISTE

Hay un tiempo
que es nuestro
y un lugar
donde creer
y hacer promesas.
A veces
crece el dolor
y nos devuelven soledad
los espejos.
Pero no dejamos atrás
humo en el viento,
también quedan
restos de hojas
y plumas sueltas,
como en los nidos
sin pájaros
que perduran
en silencio.



TODAVÍA

Una pareja de horneros
ha construido su casa
en lo alto del poste.
Pequeño universo
de barro
donde protegerse
de la lluvia y el frío
para empollar los huevos
y esperar a los pichones
que juntos cuidarán
hasta el día
de la partida.
Cuando vuelan
con ramitas y tierra
en el pico
iluminan el mundo,
entonces pienso:
no todo está perdido,
todavía los horneros
hacen nidos.


Fotografía de Ansel Adams

EN LA INMENSIDAD DEL CAMPO

Hoy vi
en la inmensidad del campo
una casa sin techo
un molino
sin viento
y un árbol solo
que aún se mueve
entre los dedos del día
pero cuya sombra
al caer sobre la tierra
se vuelve aliento
de la noche.
Los pájaros lo habitan
como antes
la lluvia lo alimenta
a través de las estaciones
y él permanece arraigado
a su destino
fiel a la mano
que lo plantó
cuando la casa
era nueva.
Hoy
al pasar por la ruta,
en la vasta soledad
del campo seco
sólo pude ver
una casa sin techo,
un molino sin viento,
y al costado,
un árbol solo
que espera.


Fotografía de Alessio Albi
MIRAR LA LLUVIA

Busco en los ojos
de mis amigas
una ventana secreta
para mirar la lluvia
cada vez que la tristeza
me devuelve al silencio.
Ellas, mis hermanas,
guardan en sus ojos
una resistencia
milagrosa,
fueguito que calienta
e ilumina
cuando el miedo
a no poder seguir
es la intemperie
más desierta.

Lo que persiste, Alción Editora, 2023
Contratapa de Diana Bellessi




Mabel Sierra Karst
(Buenos Aires, Argentina)
Reside entre San Luis y Anisacate, Cba.
ESCRITORA/PROFESORA/FOTÓGRAFA/
LIC. EN ENSEÑAZAS DE LAS LENGUAS EXTRANJERAS
de Lo que persiste, Alción Editora, 2023
+ en FIN



21 de mayo de 2022

Hilda Hilst, V


Obra de Alex Russell Flint
The Hitchhiker, 2017
V

Existe la noche, y existe la oscuridad.
Noche es el velado corazón de Dios
Ese que por pudor ya no busco.
Oscuridad es cuando te alejas o dices
Que viajas, y un sol de hielo
Me petrifica la cara y me alivia
De fidelidad y de conjuraciones. El deseo
Este de la carne, no me da miedo.
Así como viene a mí, tampoco me doblega.
¿Sabés por qué? Luché con Aquél.
Y de él tampoco fui lacaya.

Del deseo (1992)


Del deseoEditora Postales Japonesas, 2020
Traducción de Salvador Biedma




Hilda Hilst 
(Jaú, 1930 - Campinas, Brasil, 2004)
POETA/CRONISTA/DRAMATURGA
de Del deseo, Editora Postales Japonesas, 2020
Traducción de Salvador Biedma
para leer una reseña en PÁGINA 12
para adquirirlo en SALVAJE FEDERAL
para leer + en EMMA GUNST



22 de enero de 2021

Claudia Campos, 3 prosas poéticas 3


Fotografía de Alex Russell Flint


I

Infancia, el violador que llegaba a la hora de la siesta y entraba al galpón del fondo cuando Daniela y yo jugábamos a ver vidrieras. Podría haber sido el enano de la estación de servicio, o Julio, el almacenero solitario. Pero éramos nosotras. No puedo decir en qué momento dejábamos de ser amigas para agarrarnos por la espalda y besarnos. La falsa sorpresa. Empezar a ver las bicicletas borrosas. Trancar con llave. Perder de vista la ventana. Excitarse. Un montón de revistas para canjear en el kiosco. Tener miedo de lo que podría llegar a pasar. La sombrilla reseca con sus flecos. Acorralarse y dejarse tocar. Volver a ver vidrieras.



Fotografía de Alex Russell Flint

II

Infancia, mostrar mi ano fisurado al doctor Artagaveytia y tener que vestirme para la ocasión. Bombacha y camiseta blancas marca Petit Bateau. Pura tela piqué y la soledad de la educación francesa. Después de ese accidente, me obligaron a cambiar la dieta. Conocer verduras. Justo se me aparece su consultorio, pintado de verde zucchini. El papel rasgado de la camilla, los caños de la calefacción, la asfixia del pozo de aire. También ese pedazo de chatarra donde pesaban a los bebés. Y la maldita enfermera cómplice, capaz de todo.



Fotografía de Alex Russell Flint

III

Infancia, un panqueque hecho de trapo para engañar en medio de la fuente. La mesa servida y el disimulo. Qué impresión saber de la trampa y esperar. De una sábana blanca cortamos un círculo, lo pasamos por la sartén para tostarlo y hasta dulce de leche le pusimos. Era Carnaval. Brillaba el implante del parque de diversiones en el balneario. La cresta roja de los claveles y la idea de la víbora abajo de los caballos en la calesita. Rondaban viejas amigas de mi abuela con nombres como Leontina, madre del karateca que se fue a Japón, o Manola, con su hija retrasada, a su vez madre de gemelos. Decorados con incrustaciones de ramas alrededor de los juegos. La palabra laberinto mal escrita. Ver los hilos de las cosas. Predecir la tragedia, estar entrenada para eso.


Fotografía de Alex Russell Flint

Mi padre y algunos hombres dejaron las liebres colgadas de los paraísos. Qué ironía el nombre de esos árboles. 






Ph Paola Scaglioti
Claudia Campos 
(Montevideo, Uruguay, 1971)
POETA/ESCRITORA/ACTRIZ
de Jardín interior, Editorial La Propia Cartonera, Uruguay, 2017/
Ediciones Liliputienses, España, 2019
para leer una reseña de José Antonio Olmedo López-Amor
y de Paco Ramos

3 de noviembre de 2020

Estela Puyuelo, 4 poemas 4 (+1)

Fotografía de Elizabeth Gadd
MI CASA

Levanté mi casa con el esfuerzo de un insecto que intuye el invierno.
Amueblé las habitaciones de experiencias.
Las pinté de cordura.
Monté armarios en el salón para almacenar los sueños
y guardé la locura en el canapé del dormitorio.
Llené la despensa de sopas de letras
y el baño de nostalgias marinas de una caracola ambulante
y de jabones de tomillo y albahaca.
Planté flores en el jardín de la lluvia
para no olvidarme de regarlas.
Y arranqué las puertas para conocer el viento.
Si alguien sopla no derribará mi casa.

de Todos los gusanos de seda, Olifante, 2015

MA MAISON

J’ai bâti ma maison avec tout l’effort d’un insecte pressentant l’hiver.
J’ai meublé les chambres d’expériences
Je les ai peintes de tendresse
Dans le salon j’ai construit des armoires pour emmagasiner mes rêves
Et gardé la folie sur le canapé de la chambre à coucher
J’ai rempli la réserve de soupes de lettres
Et la salle de bains des nostalgies marines d’une conque déambulante
Et de savons de thym et de basilic
J’ai semé des fleurs dans le jardin des pluies
Pour ne pas oublier de les arroser
J’ai arraché les portes pour connaître le vent.
Si quelqu’un souffle il ne détruira pas la maison.

Traducción al francés de Charles Merigot



Fotografía de Elizabeth Gadd
ABRAZAR A LOS ÁRBOLES

Quiero abrazarte
como se abraza a los árboles.
Palpar primero
la áspera corteza de tu tronco
para sentir a qué presión
puedes, por descuido,
arañarme.
Mirar después
las luces de tu copa
para saber
si hay muchas o pocas.
Si hay muchas,
entenderé
que tu refugio es ligero,
que cualquier nube o viento
atravesarán tu corazón,
conmigo dentro.
Si hay pocas,
detendrás
la lluvia y el cierzo
pero, junto a ti,
a ramas y hojas
se reducirá mi cielo.
Y, a continuación,
me quitaré los zapatos
y me tumbaré en el suelo
y bajaré en zig-zag
por el tobogán de tus raíces
para desenterrar las voces
que habitan tus recuerdos.
Y, después de todo,
nada será suficiente.
Cerraré los ojos
y, de un solo impulso,
te abrazaré.
Me arañarás.
Me mojaré.
El viento
me alejará de tus raíces.
O no.

de Todos los gusanos de seda, Olifante, 2015


Fotografía de Alex Russell Flint
¿PRINCESA EN APUROS?

La princesa en apuros corre el pestillo
ya no teme más fieras que su castillo.
Con un arma sin filo marcha a la guerra
los príncipes valientes firman la tregua.
No consiente que nadie escale sus trenzas,
ni hacerse la dormida, ni ir de bella.
Ya no compra manzanas sin conocerlas,
a los lobos persigue si hay luna llena,
los guisantes le sirven de adormidera
y a las doce en punto se desmelena.
Ahora que la princesa se hizo guerrera
hay sapos encantados que un beso esperan.

de Todos los gusanos de sedaOlifante, 2015



Fotografía de Elizabeth Gadd

ABIERTO EL CIELO

Buscando un paisaje distinto.
Sin maletas, ni rumbo, ni mapas.
Sin billete de vuelta a casa.
El cielo se abre.
Solo estoy yo.
Sin plan de aterrizaje.
Desde aquí,
desde cualquier lugar,
volaré con fuerza
hasta quedar suspendida
en ningún sitio.

de Todos los gusanos de sedaOlifante, 2015



Todos los gusanos de sedaOlifante, 2015




B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Elizabeth Gadd
UNA LUZ

Es una luz que te pilla un día
buscando unas gafas de sol
en el cajón que chirría,
sujetando con fuerza
las bolsas de la compra,
sacando el bolígrafo 
para firmar un documento,
caminando despacio
bajo un paraguas de viento.
No sé.
La luz te detiene,
pone su mano 
en tu pulso,
te mira a los ojos 
y sientes que te atraviesa
un pensamiento 
que te busca, te sujeta, te saca,
te afirma y te encamina.
Por eso seguimos vivos.

UNE LUMIÈRE

C'est une lumière qui un jour t'attrape
cherchant des lunettes de soleil
dans le tiroir qui grince,
tenant avec force
tes sacs à provisions,
sortant ton stylo
pour signer un papier,
marchant lentement
sous un parapluie de vent.
Je ne sais pas.
La lumière t'arrête,
pose sa main
sur ton poignet,
te regarde dans les yeux
et tu sens que te traverse
une pensée
qui te cherche, t'accroche, te tire,
t'affirme et t'oriente.
C'est pour ça que nous restons en vie.

Traducción al francés de Nathalie De Courson




Estela Puyuelo 
(Huesca, España, 1976)
POETA/PERIODISTA/ESCRITORA/INVESTIGADORA ETNOGRÁFICA/
LICENCIADA EN HUMANIDADES/PROFESORA
para leer + en ANTON CASTRO






17 de junio de 2020

Ángeles Mora, 3 poemas 3 (de Ficciones para una autobiografía)


DINERO DE BOLSILLO

Se aconseja no cotizar en bolsa.
Una mujer no aprende
el ínfimo valor de su moneda
hasta que no circula
en el devaluado
mercado de las letras
de cambio 



Obra de Alex Russell Flint
AFÁN

Amor y poesía, cada día.
J.R.J.

La poesía, como el amor,
se escribe cada día.
No basta el poema de ayer
y el amor no descansa.

Algo nos queda siempre sin decir
bajo los versos,
flotando entre los brazos
y los ojos del poema.
Igual que una piel,
al despegarse de otra piel,
desde la plenitud de dos
cae en la soledad
que renueva el deseo.

Por eso, como la noche
inevitablemente
despierta en la mañana,
siempre vuelvo a escribir poemas,
vuelvo siempre a perderme en ti.



SED

Igual que una emoción
te embarga y te deslumbra
y sólo un leve resplandor
de su luz consigues
que contagie,

así la vida
te guarda su secreto
día a día,
apenas entreabriendo
los postigos
de su cámara oculta:

destello lento de inquietud
que nos quema
sin consumirse nunca.

Agua en los labios.






Ángeles Mora 
(Rute, Córdoba, España, 1952)
de Ficciones para una autobiografía, Bartleby Editores, Madrid, 2015
Premio Nacional de la Crítica Literaria 2015
Premio Nacional de Poesía 2016
para leer una reseña en GRANADA HOY
y en REVISTA TURIA
para leer MÁS
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...