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31 de enero de 2022

Amalia Bautista, 2 poemas 2


Obra de Tim Pugh

Cada día me digo, susurrando,
mantén el equilibrio. Todo acecha,
todo asusta, tu vida entera pende
de un frágil hilo y de un azar injusto.
Tu voluntad no puede demasiado.
No pierdas pie. Mantén el equilibrio.

de Hilos de seda, Editorial Renacimiento, 2003, Sevilla
Colección A Quien Conmigo Va nº5, Serie Ochenta
para leer + en PUCELARTE



Obra de Tim Pugh

EL DOLOR

El dolor no humaniza, no ennoblece,
no nos hace mejores ni nos salva,
nada lo justifica ni lo anula.
El dolor no perdona ni inmuniza,
no fortalece o dulcifica el alma,
no crea nada y nada lo destruye.
El dolor siempre existe y siempre vuelve, 
ninguno de sus actos es el último 
y todos pueden ser definitivos. 
El dolor más horrible siempre puede 
ser más intenso aún y ser eterno. 
Siempre va acompañado por el miedo 
y los dos se alimentan uno a otro. 

de Estoy ausente, Editorial Pre-Textos, 2004
y en Tres deseos (Poesía reunida), Ed. Renacimiento, Sevilla, 2006



Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
para leer una entrevista en TEMBLOR POESÍA
para leer + en EMMA GUNST



14 de diciembre de 2016

Amalia Bautista, Sucia


Fotografía de Kesler Tran

SUCIA

Quise llegar a ti limpia del todo,
limpia de amores y de desamor,
más limpia que la luna de esa primera noche
y que el sol que llegó para encontrarnos juntos
y asombrados. Quería que los besos
y las heridas no se me notaran,
quería ser de nuevo toda nueva
y limpia como nunca.
Más limpia que cualquiera de las otras mujeres
que te hubieran amado y aún más limpia
que la que era entregándome a otros hombres.
Quise llegar a ti limpia del todo,
ser la pureza extrema, ser lo único
limpio sobre la tierra y en tus brazos.
Lo quise, lo quería, pero no lo logré.
Mi manera de amarte vino de todo aquello,
de tanta suciedad y tanto poso,
y debemos estar agradecidos.





Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
de Falsa Pimienta, Editorial Renacimiento, Sevilla, 2013
para leer + en LA MIRADA DEL LOBO
y MÁS

27 de octubre de 2014

Amalia Bautista, Carminus


Fotografía de Elinor Carucci, "Going to pee at 5A.M.", 1997
CARMINUS

No es una pesadilla y no es un dulce sueño.
Empieza a amanecer, camino sola
por calles de un lugar que no conozco
en el que no me siento extraña ni extranjera.
Aun así me sorprende cada cosa,
la luz que va llegando a las paredes,
el eco de mis pasos, el olor de los patios
con naranjos y fuentes y azulejos,
el temblor que me agita en una esquina
(quizá el frío, quizá la negra vida).
Abiertos los zaguanes a mis ojos,
su frescor, su penumbra, parece que me hablan
en un idioma antiguo que mi sangre recoge.
Tantas puertas abiertas como bocas,
pero tu voz no sale de ninguna.
Y ninguna me llama por mi nombre.





Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
Leído en REVISTA TURIA
para leer MÁS

30 de junio de 2014

Amalia Bautista, Ida y vuelta


Fotografía de Oleg Oprisco


IDA Y VUELTA

Cuando nos dirigimos al amor
todos vamos ardiendo.
Llevamos amapolas en los labios
y una chispa de fuego en la mirada.
Sentimos que la sangre
nos golpea las sienes, las ingles, las muñecas.
Damos y recibimos rosas rojas
y rojo es el espejo de la alcoba en penumbra.

Cuando volvemos del amor, marchitos,
rechazados, culpables
o simplemente absurdos,
regresamos muy pálidos, muy fríos.
Con los ojos en blanco, más canas y la cifra
de leucocitos por las nubes,
somos un esqueleto y su derrota.

Pero seguimos yendo.





IDA E VOLTA

Quando nos dirigimos ao amor
todos vamos ardendo.
Levamos amapolas nos lábios
e uma faísca de fogo no olhar.
Sentimos que o sangue
nos golpeia as têmporas, as virilhas e os punhos.
Damos e recebemos rosas vermelhas
e vermelho é o espelho do quarto em penumbra.

Quando voltamos do amor, murchos,
rechaçados, culpados
ou simplesmente absurdos,
regressamos muito pálidos, muito frios.
Com os olhos desmaiados, mais grisalhos e a cifra
de leucócitos nas nuvens,
somos um esqueleto e sua derrota.

Mas seguimos em frente.

(Traducción al portugués de Ronaldo Costa Fernández)




Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
en Tres deseos (Poesía reunida), Editorial Renacimiento, 2006
para leer MÁS

1 de febrero de 2014

Amalia Bautista, 2 poemas 2 (II)


Fotografía de Key Gross
EL PUENTE

Si me dicen que estás al otro lado
de un puente, por extraño que parezca
que estés al otro lado y que me esperes,
yo cruzaré ese puente.
Dime cuál es el puente que separa
tu vida de la mía,
en qué hora negra, en qué ciudad lluviosa,
en qué mundo sin luz está ese puente,
y yo lo cruzaré.

(de Tres deseos, Poesía reunida, Editorial Renacimiento, 2006)



s/d del autor de la fotografía
SI YA

Si ya sé que me quieres,
si ya sé que me extrañas.
Si ya sabes que vivo secuestrada
del recuerdo de ti.
Si ya sabes que tengo varias velas
encendidas al dios de la esperanza.
Si llamas y tu voz me hace temblar
lo mismo que una hoja.
Si llamo y tu respuesta al otro lado
me hace temblar lo mismo que una hoja.
Si ya sabemos ambos que ni puedo
ni puedes hacer nada.
Si ya es mucho cualquier cosa que hacemos,
si ya es un mundo entero
el montón de las cosas que no hicimos.




Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
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29 de enero de 2014

Amalia Bautista, 3 poemas 3


Fotografía de Gregory Crewdson

CONTRA REMEDIA AMORIS

Yo no soy de ese tipo de mujeres
incapaces de amor y de ternura.
Yo sé lo que es valor y lo que es sangre,
aunque odie el sacrificio y me repugne
la vanidad que nace en la violencia.
Quiero ser la mujer de un mercenario,
de un poeta o de un mártir, es lo mismo.
Yo sé mirar los ojos de los hombres.
Conozco a quien merece mi ternura.




Fotografía de Gregory Crewdson

EL INCRÉDULO

Me dice que no estoy enamorada,
y a veces me dan ganas de jurarle
que olvidaría el sol entre sus brazos,
o que quisiera estar besando siempre
sus labios, o que no me importa el tiempo
cuando me mira oscuro, fijo y loco.
Pero, ¿De qué me serviría tanto?
Sé que jamás creería una palabra.




Fotografía de Gregory Crewdson

ENIGMA

El primer día que salí contigo
dijiste que era extraño tu trabajo.
Nada más. Sin embargo, yo sentía
que mi piel se rasgaba hecha jirones
cada vez que tus manos me rozaban,
y que tus ojos eran como aceros
que hacían que los míos me dolieran.
En adelante siempre fue lo mismo:
tú te enorgullecías de tu arte,
más sutil y directo cada día, 
y yo no comprendía nunca nada.
Ahora lo sé. Conozco ya tu oficio:
lanzador de cuchillos. Has lanzado
contra mi corazón el más certero.




Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
de Cárcel de amor, Editorial Renacimiento, Sevilla, 1988
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2 de junio de 2013

Amalia Bautista, 2 poemas 2



Obra de Mariel Clayton

EL DON

El dios más poderoso te concedió ese don,
muy pocos lo poseen, casi ninguno
en tanta cantidad y con tal fuerza.
Pero debes cuidarte de emplearlo
sólo con quienes en verdad merezcan
esa demostración de tu poder.
Eres capaz de transformar el aire
en alquitrán, de provocar el odio
a la vida y el ansia de la muerte,
sabes sembrar el vértigo y el daño
y crear el vacío donde pisas,
puedes secar los labios y los ojos,
desterrar la esperanza y los deseos,
matar la fe y hacer surgir desiertos
que el corazón entierran para siempre.
Conmigo has sido generoso, y largo
tiempo me has regalado los efectos
de tu implacable don. Ya es hora
de que vayas buscándote otra víctima.
En mi alma no cabe
ni media gota más de ese veneno.




Fotografía de Anja Niemi


Dicen que soy terrible y sanguinaria.
Muchos me temen, a otros les repugno.
No saben el dolor que me producen,
lo desahuciada y sola que me dejan, 
unas gotas de lluvia en el verano.




Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
de Estoy ausente, Pre-Textos, Valencia, 2004
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7 de enero de 2013

Amalia Bautista, Vamos a hacer limpieza general


Fotografía de Lise Sarfati

VAMOS A HACER LIMPIEZA GENERAL

Vamos a hacer limpieza general
y vamos a tirar todas las cosas
que no nos sirven para nada, esas
cosas que ya no utilizamos, esas
otras que no hacen nada más que coger polvo,
las que evitamos encontrarnos porque
nos traen los recuerdos más amargos,
las que nos hacen daño, las que ocupan sitio
o no quisimos nunca tener cerca.
Vamos a hacer limpieza general
o, mejor todavía, una mudanza
que nos permita abandonar las cosas
sin tocarlas siquiera, sin mancharnos,
dejándolas donde han estado siempre;
vamos a irnos nosotros, vida mía,
para empezar a acumular de nuevo.
O vamos a prenderle fuego a todo
y a quedarnos en paz, con esa imagen
de las brasas del mundo ante los ojos
y con el corazón deshabitado.




Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
de Cuéntamelo otra vez, La Veleta, Granada, 1999
PDF
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17 de mayo de 2011

Amalia Bautista, La vida responsable


Ann Margret

LA VIDA RESPONSABLE

Conducir sin tener un accidente,
comprar desodorante y macarrones
y cortales las uñas a mis hijas.
Madrugar otra vez, tener cuidado
de no decir incoveniencias, luego
esmerarme en la prosa de unos folios
que me importan exactamente un bledo
y darme colorete en las mejillas.
Recordar la consulta del pediatra,
contestar al correo, tender ropa,
declarar los ingresos, leer libros
y hacer unas llamadas por teléfono.
Me gustaría permitirme el lujo
de tener todo el tiempo que quisiera
para hacer un montón de cosas raras,
cosas innecesarias, prescindibles
y, sobre todo, inútiles y bobas.
Por ejemplo, quererte con locura.




Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
de Cuéntamelo otra vezLa Veleta, 1999
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19 de abril de 2011

Amalia Bautista, Desnudo de mujer


Fotografía de Евгения Рыжкова - unspeakable

DESNUDO DE MUJER

Para ti nunca fui más que un pedazo
de mármol. Esculpiste en él mi cuerpo,
un cuerpo de mujer blanco y hermoso,
en el que nunca viste más que piedra
y el orgullo, eso sí, de tu trabajo.

Jamás imaginaste que te amaba
y que me estremecía cuando, dulce,
moldeabas mis senos y mis hombros,
o alisabas mis muslos y mi vientre.

Hoy estoy en un parque, donde sufro
Los rigores del frío en el invierno,
Y en verano me abraso de tal modo
Que ni siquiera los gorriones vienen
A posarse en mis manos porque queman.

Pero, de todo, lo que más me duele
Es bajar la cabeza y ver la placa:
“Desnudo de mujer”, como otras muchas.
Ni de ponerme un nombre te acordaste.




Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
de Cárcel de amor, Sevilla, Renacimiento, 1988
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7 de octubre de 2010

Amalia Bautista, La torre

Fotografía de emmagunst, "Miramar"

LA TORRE

Hagamos una torre de minutos,
apilemos los ratos que hemos podido vernos,
hablarnos, sonreírnos, hacernos el amor, acariciarnos
hasta el fondo del alma.
Vamos a amontonar con cuidado infinito,
para que no se caigan,
esos segundos de alegría limpia
que nos dieron la paz y las lágrimas dulces.
Construyamos un frágil rascacielos
que centellee al sol y resista las lluvias.
La torre alcanzará las nubes.

Pero nunca alzaremos a su lado otra torre
con todos los minutos que no estuvimos juntos,
con los días perdidos más allá de los mares
y las noches pasadas abrazando otros cuerpos.
Sería insoportable contemplar esa torre.
Daría varias veces la vuelta al universo.  




Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
POETA/LICENCIADA EN CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN
para leer MÁS

25 de septiembre de 2010

Amalia Bautista dixit

Fotografía de emmagunst

"La poesía, como las mejores cosas de la vida, no es obligatoria y no sirve para nada. No hace falta leer, y mucho menos escribir poesía, para estar en el mundo. Cuando alguna vez me han preguntado qué haría yo para fomentar el hábito de la lectura y concretamente el gusto por la poesía, siempre he respondido lo mismo: nada.
No todos servimos para todo y, de igual manera que yo no sirvo para correr la maratón, hay gente que no sirve para disfrutar de la literatura. Yo sé que ahí están las calles y las zapatillas deportivas por si quiero lanzarme, ellos saben que ahí están los libros. Nada más. 
La libertad, la capacidad y la voluntad de cada uno hacen el resto."

"Me sigue pareciendo un misterio que una persona, que no tiene ninguna relación personal conmigo, decida comprar y hasta leer un libro mío."





Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
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Amalia Bautista, Cuéntamelo otra vez...


Fotografía de Lina Scheynius

Cuéntamelo otra vez: es tan hermoso
que no me canso nunca de escucharlo.
Repíteme otra vez que la pareja
del cuento fue feliz hasta la muerte,
que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera
se le ocurrió engañarla. Y no te olvides
de que, a pesar del tiempo y los problemas,
se seguían besando cada noche.
Cuéntamelo mil veces, por favor:
es la historia más bella que conozco.


Conta-mo outra vez

Conta-mo outra vez: é tão bonito
que não me canso nunca de escutá-lo.
Repete-me outra vez que o casal
do conto foi feliz até à morte,
que ela não lhe foi infiel, que a ele nem sequer
lhe ocorreu enganá-la. E não te esqueças
de que, apesar do tempo e dos problemas,
continuavam beijando-se cada noite.
Conta-mo mil vezes, por favor:
é a história mais bela que conheço.

(Traducción de VICIODEPOESIA)




Amalia Bautista 
(Madrid, España, 1962)
para leer MÁS
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