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25 de octubre de 2021

Natalia Carbajosa, 2 poemas 2



DE VUELTA A CASA

... he terminado el libro. Estoy en casa.
Luciano Feria

Las luces de la ciudad
enceguecen la lumbre del cielo.
La Osa Mayor a duras penas distingo.
Una de mis hijas
me llama: le canto, la arropo,
vuelvo a la ventana. Otros soles y otras formas
atraen la sed de mis ojos:
una lámpara de araña
destejiéndose gris sobre la sala,
el reflejo azul inquieto
de un televisor,
la silueta de barniz radiante de una cuna,
movimientos al son alicatado
de platos y cubiertos en la cocina.
En torno a cada faz visible siento rotar
mi propio hábitat multiplicado,
el orden imperfecto de mi cosmos.
No puedo ni deseo
dejar que la añoranza de mi estrella se consuma.
Mas es hora de entonar estos cristales
y saludar a la gravedad bajo mis pies.



DÓNDE LA VIDA

¡Que mi estrella no sea la que más resplandezca
sino la más lejana!
Claudio Rodríguez

Ni ahí arriba
en el fragor mecánico
en los engranajes apretados por el humo
            ciego
corazón de chimenea con las arterias hinchadas
de crepitaciones

ni ahí abajo
en las calles amordazadas por la sujeción
en los conductos obstruidos por donde no cruza la savia
de lluvia y la basura aguarda
su venganza de abono para futuros verbos

sólo ahí
en las burbujas de mundos sutiles
en los intersticios-mundo
en el espacio no creado y si creado fugaz como el 
trigo del olvido y sus luciérnagas rotas

en la distancia del ojo a la estrella que ya no existe o todavía 
en la distancia


Desde una estrella enana: Biografía elemental,
Editorial Poesía Eres Tú, Colección Poesía,
Madrid, 2009




Natalia Carbajosa
(Palmero, Puerto de Santa María, España, 1971)
Reside en Cartagena desde 1999
POETA/NARRADORA/ENSAYISTA/TRADUCTORA/
DOCTORA EN FILOLOGÍA INGLESA
para leer + en EL POETA OCASIONAL
su WEB

16 de julio de 2021

Emily Fragos, 2 poemas 2


Fotografía de Hellen van Meene

REHÉN


Dios está en los perros
ese que se mueve en círculos, ese
lleno de costras, aquel que lleva collar
que observa y observa
y a pesar de todo trata de olfatear la tierra y la hierba
en el desamparo y el silencio torrencial
flaquearon mis piernas, se calentaron mis ojos de vidrio
y nos fue dado
que incluso dormidos
nos volvamos, lloremos, recitemos a gritos: 
“la ciudad ha sido conquistada y el pequeño rey
tendrá que marcharse,” dementes e inalcanzables
aún seguimos así

HOSTAGE

for W.S. Merwin

God is in the dogs
The one who turns in circles, the one
With scabs, the one who wears the collar
Who stares and stares
And tries in spite of it to smell the dirt and grass
In the abandonment, torrential muteness
My knees loosened, my glassy eyes of crystals warmed
And it was given
Even should we sleep
Turn weep recite, screaming, “the city is conquered and the little king
Will have to go,” insane and unreachable
We are still here



Traducción de Natalia Carbajosa


*

Fotografía de Neil Winokur

EL CAMINO

Hay tan poco en lo que basarse: una pálida
temblorosa mano mientras me detengo sobre ti,
mis dedos trazando las palabras en la página,
una lengua extranjera que aprendes
para un viaje sin mí. Estarás
bien, digo. Envolverás tu lengua
alrededor de estos sonidos y serás entendido,
se te dará lo que deseas: una hogaza de pan,
cambio por tu dinero, una muñeca antigua
con ojos violentos. Las pinturas cuelgan
en las paredes, detrás del vidrio, esperando
que las admires. Su belleza quejumbrosa
se moverá dentro de ti y caminarás
de vuelta a tu hotel a través del parque
que conozco bien. Pasé años caminando
su camino entrecortado, un gato gris en mis brazos,
moviéndose hacia ti, ciego, en otra vida.

Leído en TALLER KAIKO

THE PATH

There is so little to go on: a pale
trembling hand as I stand over you,
my finger tracing the words on the page,
a foreign language you are learning
for a journey without me. You will do
fine, I say. You will wrap your tongue
around these sounds and be understood,
be given what you desire: a loaf of bread,
change for your money, an antique doll
with violent eyes. Paintings are hanging
on walls, behind glass, waiting for you
to admire them. Their plaintive beauty
will move through you and you will walk
back to your hotel through the park
I know well. I spent years there walking
its bridle path, a gray cat in my arms,
moving toward you, blind, in another life.


de Little Savage, Grove Press, 2004




Emily Fragos 
(Estados Unidos)
Reside en Nueva York
POETA/PROFESORA
para leer + en POETAS SIGLO XXI

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