31 de mayo de 2012

Mada Alderete Vincent, 3 poemas 3 (II)



Fotografía de Monika Zborowska


La cosa no está mal
pero encuentro
cada día
escandalosas señales de alarma

por primera vez sonrío
con piropos callejeros

miro emocionada al amante
que me besa la barriga

y ya no busco respuesta para todo
sólo cambio las preguntas
duele menos, pruébalo

no es que esté mal
no es eso

pero ya nunca haré
un bonito cadáver

   (de La hembra te da permiso, Editorial Baile del Sol, 2010)



En mi primer día
en mi primer día
del trabajo nuevo
me han colgado un puñado de llaves del cuello
y me han dejado sola
tengo encerradas a seis mujeres
a sus hijas y a sus hijos
no es una cárcel
sólo cuido de que sus amantes
no las quieran demasiado

(de El Tejedor en… Madrid, L.U.P.I, 2010)

Tengo una cita
mis hijas me suplican
que me compre bragas nuevas
y que lleve en la boca
un chicle de menta
el famoso chicle del primer beso

a regañadientes rebusco en el armario
entre un montón de cadáveres
algo que no desentone mucho
con esta mujer de canas y de arrugas
en la que me he convertido

tengo una cita
él me manda montones de mensajes
y yo sólo pienso que no quiero ir
todos mis pintalabios están caducados

(de La hembra te da permiso, Editorial Baile del Sol, 2010)


 

Mada Alderete Vincent 
(Madrid, España, 1959)
POETA/PERIODISTA/PROFESORA/EDUCADORA SOCIAL
para leer MÁS

Griselda García, Las grandes aguas


Fotografía de Gary Isaacs 
LAS GRANDES AGUAS

Y a quién vas a llamar cuando acabe el día
y al volver del trabajo pienses en estar con alguien
a quién vas a llamar para que te acompañe
cuando camines por las calles tristes de siempre.

Verás que todos están con alguien menos tú
que deseas cosas que no volverán 
y dejas pasar aquellas que te harían feliz
si estuvieras preparado para verlas.

Hacia el fin de jornada cierro los ojos. 
Escucho el roce de las alas de la polilla 
embriagada de oscuridad.

En la noche del viernes por calles tristes
enviarás mensajes a teléfonos apagados
desde cuartos de paredes sucias
con pequeños roperos atestados
en camas marineras sin equilibrio
ardiendo de deseo por el cuerpo de una mujer
rezándole al Señor de los Milagros 
por el cuerpo de una mujer
rezándole a Chacalón que es Dios 
por el cuerpo de una mujer.

A quién vas a culpar por no haber hecho lo correcto
a quién vas a llamar cuando acabe el día
y volviendo por calles tristes sepas que te espera
el catre pequeño, más pequeño sin mujer 
sin cuerpo que fatigue la innúmera cama.

Vas a decir que me extrañas cuando ya sea tarde
vas a pedirme que hable cuando no tenga fuerzas.
Hubiera hecho falta tanto más juntos 
para convertirme en el árbol que baña con su savia
el hacha del leñador que lo ha herido.

No soy tan buena, lo siento.
Las monjas hablarían de perdonar, de dar la otra mejilla.
Qué saben ellas de amar si se han casado
con un mudo, un ausente, un muerto.

¿Dónde estabas, que no te vi? 

Tenía que ser ahora, no antes
antes no hubieras podido verme, éramos otros
tenía que ser ahora.

Y ahora aquí estoy, aquí estamos
estar contigo es bailar dentro de un huracán 
una máquina voltaica años luz al borde del sol
un agujero negro empujando el centro del abismo
tu piel y tu pelo, chocolate y manjar blanco 
rompiendo en mi paladar de sibarita.

Mi piel todavía guarda tu olor, salobre y dulce.
Hombre. Ser de ensueño y luz
agua mansa y cascada en caída libre.
Nada va a lavar tu olor en mí
como una casa musical voy a conservar tu voz 
tu forma de cantar las palabras.

Y quién va a navegar tus aguas, nadador
quién se atreverá a enfrentar las grandes aguas
el amor es un laberinto del que se sale volando
o se perece buscando la salida.

Qué bueno no haber escuchado a las amigas:
Tranquila, tómate tu tiempo...
tranquila estuve toda mi vida
tranquila estaré en la tumba.

Olvidé que no eras río sino océano 
Y me bebí de un trago tus aguas, nadador
y las encontré amargas y me ardieron 
como una insolación de eclipse.

Que tus ojos se hagan de agua y pueda beberlos
fue mi profecía y me ahogué:
llega un momento en que las palabras tienen valor de acto.

No voy a naufragar en tus aguas, nadador.
No voy a inmolarme en el laberinto del amor. 

Vuelvo a mi vida habitual
a la calma monótona que necesito
para transformar la mierda en oro.

Vuelvo a mi centro que se parece mucho 
al ojo del huracán, el lugar de mayor quietud.

En el ojo del huracán hay calma.
En el ojo del huracán está todo lo que hemos perdido.
Lo perdido es nuestro para siempre.

Mientras escucho a la polilla
que se quema las alas contra la lámpara
pienso que es duro el destino
de los que buscan la luz.

AS GRANDES ÁGUAS

E quem vais chamar quando acabe o dia
e ao chegar do trabalho penses em estar com alguém
quem vais chamar para te acompanhar
quando caminhares pelas ruas tristes de sempre.

Verás que todos estão com alguém menos tu
que desejas coisas que não mais voltarão
e deixas passar aquelas que te fariam feliz
se estivesses preparado para vê-las.

No final de jornada fecho os olhos
Escuto o roçagar das asas da borboleta
embriagada de escuridão.

Na noite de sexta por ruas tristes
enviarás mensagens para telefones desligados
desde quartos de paredes sujas
com pequenos roupeiros abarrotados
em camas marinheiras sem equilíbrio
ardendo de desejo pelo corpo de uma mulher
orando ao Senhor dos Milagres
por um corpo de uma mulher
orando a Chacalón que é Deus
por um corpo de uma mulher.

Quem vais culpar por não ter feito o correcto
quem vais chamar quando acabe o dia
e voltando por ruas tristes saibas que te espera
o leito pequeno, mais pequeno sem mulher
sem corpo que fatigue a inúmera cama.

Vais dizer que me rejeitas quando for tarde
vais pedir-me que fale quando não tenha forças.
Juntos fizera falta tanto mais
para converter-me na árvore que banha com a sua seiva
o machado do lenhador que a feriu.

Não sou tão boa, lamento.
As freiras falariam de perdoar, de dar a outra face.
Que sabem elas de amar se se casaram
Com um mudo, um ausente, um morto.

Onde estavas, que não te vi?

Tinha de ser agora, antes não
Antes não puderas ver-me, éramos outros
tinha de ser agora.

E agora aqui estou, aqui estamos
estar contigo é bailar dentro de um furacão
uma máquina voltaica anos-luz à margem do sol
uma brecha negra empurrando o centro do abismo
a tua pele e o teu cabelo, chocolate e doce de leite
irrompendo no meu paladar de sibarita.

Guardo todavia o teu cheiro, salobre e doce.
Homem. Ser de sonho e luz
água mansa e jorrante em queda livre
como uma casa musical vou conservar
a tua forma de cantar as palavras.

E quem vai navegar nas tuas águas, nadador
quem se atreverá a enfrentar as grandes águas
o amor é um labirinto de que se sai voando
ou se cai procurando a saída.

Que bom não ter escutado as amigas:
Calma, espera algum tempo…
calma estive a minha vida toda
calma estarei na cova.

Esqueci-me que não eras rio, mas sim oceano
E de um trago bebi as tuas águas, nadador
e encontrei-as amargas e queimaram-me
como uma insolação de eclipse.

Que os teus olhos se façam de água e possa bebê-los
foi a minha profecia e afoguei-me:
chega um momento em que as palavras têm valor de acto.

Não vou naufragar nas tuas águas, nadador.
Não vou imolar-me no labirinto do amor.

Volto à minha vida habitual
à calma monótona que preciso
para transformar a merda em ouro.

Volto ao meu centro que se parece muito
ao olho do furacão, o lugar de maior quietude.

No olho do furacão há calma.
No olho do furacão está tudo o que perdemos.
A perda é nossa para sempre.

Enquanto escuto a borboleta
que queima as asas contra a lámpada
penso que é duro o destino
dos que procuram a luz.

(Traducción de Sandra Santos)






Griselda García 
(Buenos Aires, Argentina, 1979)
Texto y voz en off : Griselda García
música: Alberto de Simone
actor: Lucas Funes Oliveira
para leer MÁS
su BLOG

Marta Bohemia, Que me llamen


Fotografía de Natasha Gudermane
QUE ME LLAMEN

Se acuerdan de mí,
a veces suena el teléfono
mientras estoy en la ducha.
En ocasiones me llaman para cenar
cuando estoy a punto de concluir un libro.
Si no fuera el lunes a trabajar
mi jefe correría alarmado paredes arriba,
¿sabéis qué ha pasado con Marta?
¿Estará enferma?
¿Le habrá tocado la Bonoloto?
También mis amigos viajan y me traen recuerdos,
o exclaman divertidos que les vine a la memoria
cuando vieron o escucharon algo.
Me envían achuchones, pellizcos, besos en la boca,
fotografías desde el extranjero.
Un hombre me dice frases ininteligibles desde una furgoneta,
tú me comentas los poemas.
Pero últimamente me miro al espejo y pienso
que ojalá nunca llegue un día donde no me llamen,
porque existiré sin existir,
que es lo mismo que no hacerlo,
y aunque la juventud se haya ido,
aunque mis mohínes ya no tengan gracia,
y carezca de lugar donde caerme muerta,
que me llamen,
que me llamen,
que me llamen.



Marta Bohemia 
(Madrid, España, 1984)
extraído del blog de José Ángel Barrueco
su blog UNA BOHEMIA

30 de mayo de 2012

Cinzia Ricciuti, Milan Kundera


Milan Kundera

MILAN KUNDERA

Kundera, siempre Kundera, cada cuatro o cinco años, cuando alguien 
me lo recuerda, cuando necesito desnudar las cosas, cuando quiero 
que me sean dichas sin adornos.
Leo La Insoportable Levedad del Ser.
Me pregunto si de verdad me gusta ese libro o si simplemente me 
acostumbré a decir que me gusta o si me gustó alguna vez y ya no.
Igual lo leo, lo devoro.
Kundera y su sinceridad.
Kundera y sus personajes miserables que no tienen ni siquiera el 
derecho a un poco de realidad. Sacados de su mente, expuestos, solos, 
sin sangre.
Kundera el cirujano de los sentimientos.
El que habla siempre de pesadillas.
El poco poeta.
No hay amor en Kundera.
La amargura por su Praga invadida, por los rusos, por la incertidumbre, 
por la indignidad.
Es tiempo de horrores, me digo.
Y sigo.
Leo a sus mujeres.
Sus hombres no me gustan. Aman y no lo saben, odian y no lo saben.
Odian amando, aman odiando.
Tienen miedo. Son hombres. Me alejo.
En sus mujeres...me reconozco.
Kundera hubiese podido ser mujer.
Hay muchas escenas con espejos.
Mujeres desnudas viéndose al espejo.
¿Nos vemos realmente?
¿O el espejo es un tránsito, un puente hacia ese mundo que 
no entendemos y que es nuestro?
¿Nuestro?
Kundera me pone difícil.



BONUS TRACK

OCHO KILOS DE NADA

Camus odia a Rimbaud.
No le perdona que haya renunciado, que se haya dejado.
Camus esconde el desasosiego y la soledad en la soberbia.

Es tan tierna la poesía desde afuera, tan dulce la auto-aniquilación paulatina del poeta maldito, tan fácil vivir el éxtasis prestado.

El genio está en tener el don, dice Camus, no en abandonarlo.
Rimbaud, enfermo de nadas, carga con ocho kilos de oro en la cintura, duerme con ellos, desde que dejó de ser poeta.
¿Son tan diferentes el oro y la poesía?




Cinzia Ricciuti 
(Caracas, Venezuela, 1969)
para leer MÁS
su BLOG
para leer una ENTREVISTA

Cinzia Ricciuti, 2 poemas 2


Fotografía de Jody Rogac

VAS Y VIENES

A veces te olvidas

a veces te piensas
te agredes
te esterilizas
te adelgazas
te volatilizas
te pones rimmel
para avisarle a las lágrimas que no salgan
los tacones buscando amor/sexo/amor/sexo/amor
barato mental general masivo impersonal rápido falso impotente.

Luego te acuerdas

cuando te duele el vientre
y te retuerces acostada
y te da por llorar
y te mientes que son las hormonas
y te ríes de ti misma
porque no te respetas.

Pero vuelves

con ganas de mandar todo a la mierda
con una soledad guerrera y robusta
con la falta de un abrazo
con la imaginación fortalecida.




Fotografía de Jody Rogac


DEL BUDISMO QUE NO TENGO

Sentada
en posición de loto
escribo
de no ser por
el cigarro
la desnudez
y estos ojos
prendidos de ganas
sería una monja zen





Cinzia Ricciuti 
(Caracas, Venezuela, 1969)
para leer MÁS
MÁS
su BLOG

29 de mayo de 2012

Kira Kariakin, Desperfecto


Fotografía de Tamara Lichtenstein


DESPERFECTO

tengo un hueco en el corazón
es seco y oscuro

si introduzco un dedo
siento la aspereza
de la arena oculta
de mis sequías
y la negrura densa
que aprieta
como una boa
insomne e insatisfecha

mi corazón
es tuerto de sentimiento

el viento en él no encuentra nido
ni la luz reposo

yo vivo con un hueco ciego
en el pecho






Kira Kariakin 
(Caracas, Venezuela, 1966)
POETA/CONSULTORA EN PUBLICACIONES Y REDES/
de En medio del blanco, Oscar Todtmann Editores, 2015
para leer MÁS
su WEB

Laura Wittner, Una foto




UNA FOTO

De Elizabeth Taylor, su familia,
y Richard Burton usando una cabeza
enorme, del ratón Mickey.
Elizabeth sonríe, posa las manos
sobre el regazo y dulcemente
mira a la cámara como diciendo:
heme aquí, éste es mi matrimonio,
he logrado insertarlo con naturalidad
en el fluir del mundo, y mi marido
se ha puesto, ya lo ven, 
esta cabeza tan graciosa,
dentro de la cual también sonríe.
Hoy todo me da electricidad,
o yo le doy electricidad a todo.
Me sacuden descargas, 
produzco clicks, 
no puedo tocar nada. 
También, siento la lengua
como cuando se está pasando la anestesia
pero al no haber anestesia, lo que siento
es que la lengua se me está durmiendo.
¿Qué tengo? No quisiera mirar a la gente tan de cerca
porque la piel me recuerda a otros materiales.
¿Se les abren los poros?
¿Pero a tal punto?
¿A mí me está pasando?
Hace tanto que llueve, que el agua se acumula
en los pasadizos de separación
entre los adoquines chatos, 
y que la voz de la vecina
llega rallada por la lluvia,
que el día de hoy,
que iba a guardar como una foto propia,
donde yo misma sonreiría
sugiriendo mis mensajes a la cámara
se apelmazó con otros: forma parte
de una materia descompuesta, subterránea,
que hechizada por una maldición
no conecta, no contacta.



Laura Wittner 
(Buenos Aires, Argentina, 1967)
POETA/TRADUCTORA
de Las últimas mudanzas, Vox, Bahía Blanca 2001
para leer MÁS
su BLOG

28 de mayo de 2012

María Reineri, 2 poemas 2 (III)


s/d del autor de la fotografía
TRENZAS

Ser mujer
no me obliga al rosa,
al corazoncito,
a la cintita con moños...”

pensaba

pero las trenzas
se hacían casi solas
y se le metían las cintas
y se anudaban los moños

y me ajustabas fuerte
para que no se me
escapara el rosa.

Me ponías de hebilla
un corazón!

toda esa maraña

sólo

para

que el rosa
fuera más rosa
y
la nena
más nena
paraquemásrosa
porquecorazón

No te culpo

lo hacías
sin saber
que

el rosa es un color
que hace más triste lo triste

que
las cintas también atan
flores muertas

que
entre las dos
el corazón es

un poco de carne que se mueve

sin ninguna dulzura.




CONFUSIONES

Como un cumpleaños sin globos
así
se nos pasó la vida
sintiendo que siempre faltó
algo
para que el festejo fuera completo

a veces un regalo

a veces el motivo.

Como una madre que no da besos
así se nos fueron los años
sintiendo
que debíamos llevar sobre la piel
el calor de cierto gesto.
Ignorando
cuál debía ser.
Extrañando con las mejillas
un ardor que nunca supimos.

Como un padre que no da consejos
así fuimos caminando

haciendo lo que se pudo
siguiendo cualquier voz
creyendo ver a trasluz

confundiendo el cariño
con algo más pequeño
cada vez.

Nunca supo peinarme. Yo tampoco.



María Reineri 
(Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1980)
de Poemas Literales, Editorial Cartografías, 2008
para leer MÁS













Audre Lorde, Quién dijo que era simple (+1)


Fotografía de Len Prince

QUIÉN DIJO QUE ERA SIMPLE

Tiene tantas raíces el árbol de la rabia
que a veces las ramas se quiebran
antes de dar frutos.

Sentadas en Nedicks
las mujeres se reúnen antes de marchar
hablando de las problemáticas muchachas
que contratan para quedar libres.
Un empleado casi blanco posterga
a un hermano que espera para atenderlas primero
y las damas no advierten ni rechazan
los placeres más sutiles de su esclavitud.
Pero yo que estoy limitada por mi espejo
además de por mi cama
veo causas en el color
además de en el sexo

y me siento aquí preguntándome
cuál de mis yo sobrevivirá
a todas estas liberaciones.

WHO SAID IT WAS SIMPLE

There are so many roots to the tree of anger   
that sometimes the branches shatter   
before they bear.

Sitting in Nedicks
the women rally before they march   
discussing the problematic girls   
they hire to make them free.
An almost white counterman passes   
a waiting brother to serve them first   
and the ladies neither notice nor reject   
the slighter pleasures of their slavery.   
But I who am bound by my mirror   
as well as my bed
see causes in colour
as well as sex

and sit here wondering   
which me will survive   
all these liberations.






LA POESÍA NO ES UN LUJO

"Para las mujeres, la poesía  no es un lujo. Es una necesidad vital. Ella define la calidad de la luz bajo la cual formulamos nuestras esperanzas y sueños de supervivencia y cambio, que se plasman primero en palabras, después en ideas y, por fin, en una acción más tangible. La poesía es el instrumento mediante el que nombramos lo que no tiene nombre para convertirlo en objeto del pensamiento. Los más amplios horizontes de nuestras esperanzas y miedos están empedrados con nuestros poemas, labrados en la roca de las experiencias cotidianas".

(para leer el texto completo en INITE)







Audre Geraldine Lorde  
(Harlem, Nueva York, EE.UU., 1934-1992)
POETA/ESCRITORA/ACTIVISTA
de La hermana, la extranjera, (1982 - 2002),
Editorial Horas y horas, Madrid, 2002
Colección las femineras
Traducción de María Corniero Fernández
para leer MÁS