Sin embargo yo me quiero y me conozco en constante cambio...pero no del modo en que lo hacen las veletas o los girasoles que corren el riesgo de estrangularse de tanto perseguir al sol (nota mental: esta idea bien podría ser el germen de una historia..) ...sino del modo en el que lo hacen las aguas del río, que a veces son remanso,otras vértigo, otras se desbordan, a veces constituyen nuevos ríos y en ocasiones se surmengen en el mar...Pero aun así nunca, nunca dejan de ser las mismas aguas, el mismo río...Existen tantas mujeres en cada mujer!!!!!
Si si si, yo creo que la peluquera sabe lo que dice.
ResponderEliminarPor eso voy poco a la peluquería...
ResponderEliminary yo no voy nunca...debería
ResponderEliminarSi señoras, sabia peluquera. El problema, casi siempre somos nosotras.
ResponderEliminarVenga, esta tarde a la pelu...las dos.
Cuando vas caminando tranquilamente por la acera, y la gente se vuelve a mirarte...el problema no es de uno, es de los otros.
ResponderEliminarCambiar sólo para ser una misma.
Sin embargo yo me quiero y me conozco en constante cambio...pero no del modo en que lo hacen las veletas o los girasoles que corren el riesgo de estrangularse de tanto perseguir al sol (nota mental: esta idea bien podría ser el germen de una historia..) ...sino del modo en el que lo hacen las aguas del río, que a veces son remanso,otras vértigo, otras se desbordan, a veces constituyen nuevos ríos y en ocasiones se surmengen en el mar...Pero aun así nunca, nunca dejan de ser las mismas aguas, el mismo río...Existen tantas mujeres en cada mujer!!!!!
ResponderEliminarno se che... pero Buda no tiene pelo... no creo que vaya al peluquero.
ResponderEliminarMe lo apunto, para no olvidarme más.
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